Rodrigo Gamarra@rodrigamarrak
El resultado en Ciudad del Este era lo más lógico dentro de un contexto muy particular.
No es el resultado de dos meses de campaña, sino de siete años de poder de un intendente destituido por corrupción y malversación,
que sigue manejando una estructura municipal aceitada,
con comisiones vecinales, clubes, planes sociales y miles de funcionarios al servicio del continuismo.
A eso se sumó la prensa sicaria, hoy investigada por narcolavado,
operando para blindar intereses y disfrazar de “renovación”
lo que fue una defensa descarada del poder y de los recursos mal habidos.
Hablan de una victoria aplastante, pero los números no mienten:
en 2021 la diferencia fue mucho mayor.
Hoy la participación cayó al 45%, frente al 60% anterior,
Fue una elección apática, marcada por la desconfianza interna del partido
y alimentada por quienes aún juegan a favor de los anti-colorados como en su gobierno y destilando odio permanente!
La estructura impuso su peso con recursos, planilleros, nepotismo y cajas paralelas.
Este grupo nació de una decisión del entonces presidente Marito Abdo,
que destituyó a una intendenta colorada por odio político
Desde entonces, se enquistaron en el municipio
y lo convirtieron en su bastión económico y electoral.
Una pequeña victoria local, no novedosa ni influyente.
Los mismos de siempre festejan, en especial los que nunca ganaron nada.
Lo de hoy fue una guerra local, no nacional.
El verdadero cambio se medirá en 2026,
cuando los paraguayos evalúen gestiones de todos los distritos en total , y no solo estructuras aisladas.