Paco Rovira retweetledi

Soy de Madrid, y lo que está ocurriendo ya no es una simple deriva: es un hedor reaccionario que recuerda demasiado a los peores capítulos del siglo XX. Ver desfilar a grupos de extrema derecha con antorchas, lanzando amenazas y pavoneándose como si la calle les perteneciera es un insulto a cualquiera que defienda la democracia. Y lo más indignante es que, en mi opinión, se les permite actuar con total impunidad, como si intimidar fuese un derecho.
Mientras tanto, en el gobierno regional está @IdiazAyuso, cuya política y retórica conectan con una visión profundamente autoritaria y clasista. No es casualidad que muchos la relacionen con la tradición ultraderechista española: su discurso, sus ataques constantes y sus gestos recuerdan demasiado a los mismos patrones que usaron las élites reaccionarias en los años 30 para abrirle la puerta al fascismo.
A esto se suma el apoyo ideológico y económico de organizaciones ultracatólicas que llevan décadas soñando con devolvernos a un país gris, sumiso y jerárquico. Toda esta maquinaria reproduce el mismo esquema que alimentó a la Falange: agitación, intimidación y una campaña permanente de odio hacia cualquiera que se atreva a oponerse.
Frente a esto, el antifascismo no es una opción: es una obligación democrática. Solo una sociedad movilizada, vigilante y dispuesta a plantar cara en todos los ámbitos culturales, sociales, mediáticos y políticos puede frenar esta deriva antes de que sea demasiado tarde. El fascismo avanza cuando la gente calla. Y callarse hoy sería rendirse.

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