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โ โ โ La expresiรณn de Rhaenyra perdiรณ el matiz risueรฑo que habรญa acompaรฑado la visita hasta entonces. No era tristeza; era reconocimiento. Habรญa oรญdo aquella confesiรณn muchos aรฑos atrรกs, pronunciada con otras palabras y otra voz: la suya.
โ โ โ Su mirada descendiรณ desde el hocico de Morghul hasta la niรฑa. Existรญa una soledad que sรณlo quienes llevaban sangre de dragรณn aprendรญan a comprender. Los dragones no obedecรญan tรญtulos, ni coronas, ni รณrdenes vacรญas. Respondรญan a algo mรกs hondo, a una llamada que el resto del mundo jamรกs alcanzaba a oรญr.
โ โ โ Con delicadeza, llevรณ una mano hasta el cabello de Jaehaera y apartรณ un mechรณn claro de su frente.
โ โ โ โธปโo sรฉ.
โ โ โ Fueron apenas dos palabras, pero nacieron limpias de toda duda.
โ โ โ Despuรฉs volviรณ a mirar a Morghul. El joven dragรณn permanecรญa inmรณvil.
โ โ โ โธป๐ฉunca permitรกis que nadie os convenza de que ese vรญnculo es una fantasรญa. Hay afectos que no necesitan palabras para existir.
โ โ โ Sรณlo entonces respondiรณ a la pregunta que la niรฑa habรญa dejado suspendida entre ambas.
โ โ โ โธป๐ฉo tengo ninguna duda de ello.
โ โ โ Alzรณ la vista hacia la vasta bรณveda del Pozo Dragรณn, donde el humo ascendรญa lentamente hasta perderse entre las sombras.
โ โ โ โธป๐lgรบn dรญa Morghul cubrirรก el cielo con sus alas, y vos descubrirรฉis que ya no sois la niรฑa que hoy le tiende la mano, sino la mujer a quien รฉl elegirรก seguir hasta el รบltimo de sus dรญas.
โ โ โ Sus dedos rodearon los de Jaehaera con una suavidad maternal.
โ โ โ โธป๐ฉo crecerรฉis para repetir lo que somos Syrax y yo. Serรฉis algo distinto. Serรฉis Jaehaera y Morghul. Y eso bastarรก.โ โ โ
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