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Termino la consulta con esta reflexión 👇
Hay padres que no matan con las manos. Matan con sus palabras.
"Estorbas", "no sirves para nada", "eres una vergüenza", "ojalá no hubieras nacido".
Para algunos son frases dichas en un momento de ira; para un hij@ pueden convertirse en la voz que lo acompañará durante toda la vida.
Desde la psiquiatría sabemos que el cerebro infantil se desarrolla en función de las experiencias afectivas. Cuando un niño crece bajo insultos, humillaciones, rechazo o una invalidación emocional constante, su sistema de respuesta al estrés permanece activado.
La amígdala cerebral se vuelve más reactiva, los circuitos que regulan las emociones se alteran y la construcción de una identidad estable se ve comprometida.
En personas vulnerables, estas experiencias tempranas pueden contribuir al desarrollo de un trastorno límite de la personalidad. No porque las palabras, por sí solas, expliquen la enfermedad, sino porque el trauma emocional repetido interactúa con factores genéticos, biológicos y ambientales.
Muchos pacientes con TLP como los que atiendo , no temen al abandono porque sean "caprichosos"; lo temen porque crecieron sintiendo que el amor podía desaparecer con un grito, un insulto o un rechazo.
Detrás de su impulsividad, sus autolesiones, intenso dolor emocional o sus relaciones inestables, con frecuencia existe una historia de heridas invisibles que comenzaron en la infancia.
Las palabras también dejan cicatrices. No aparecen en una radiografía, pero pueden modificar el desarrollo del cerebro, la autoestima y la forma en que una persona se relaciona consigo misma y con los demás.
Educar no es humillar. Corregir no es destruir. Un niño puede olvidar un castigo, pero rara vez olvida las palabras con las que aprendió cuánto creía valer. Y a veces, esas palabras siguen resonando en su mente muchos años después.
Entonces como hablamos papas ?
Como reparamos lo que uds rompen?
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