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La autora de este artículo sostiene que, históricamente, lo que más convertía a una mujer en “bruja” era su independencia económica y social. Durante los juicios por brujería de los siglos XV al XVIII en Europa y Nueva Inglaterra (donde alrededor del 80 % de las personas procesadas fueron mujeres), las mujeres que heredaban propiedades, gestionaban negocios o practicaban oficios rentables (curanderas, parteras, productoras de cerveza, hilanderas, etc.) resultaban especialmente vulnerables. Cita el caso de Katherine Harrison, una viuda de Connecticut que administraba su granja y realizaba actividades productivas, y fue acusada de brujería. También se apoya en la historiadora Carol F. Karlsen, quien documentó que las mujeres de familias sin herederos varones estaban sobrerrepresentadas entre las procesadas, condenadas y ejecutadas. Según Tonti, estas acusaciones funcionaban como una forma de controlar a las mujeres que desafiaban el control masculino sobre la propiedad y el trabajo. El artículo termina señalando que, aunque hoy ya no se quema a nadie, el epíteto de “bruja” sigue usándose para deslegitimar el poder femenino. Sin embargo, hay un aspecto importante que el artículo no menciona en ningún momento: quiénes eran los denunciantes (si hombres, mujeres o ambos). En muchos casos a nivel de pueblo (Inglaterra, Nueva Inglaterra, partes de Europa), las mujeres formaban una parte importante o incluso mayoritaria de los acusadores. Por ejemplo, en los cuadernos del astrólogo y médico inglés Richard Napier (1597-1634), de 802 acusadores registrados, el 62 % eran mujeres y solo el 29 % hombres. En Essex (estudio clásico de Alan Macfarlane), aproximadamente la mitad de quienes decían haber sido “embrujados” eran mujeres, y había tantas denunciantes femeninas como masculinas. En Salem (1692), la gran mayoría de los primeros acusadores “poseídos” fueron adolescentes y mujeres jóvenes (alrededor del 80 % de los acusadores principales eran mujeres). Esto sugiere, sin desacreditar lo que dice la autora, que quizás muchas denuncias podrían originarse en disputas entre mujeres -vecinas, rivales por recursos, clientes o estatus-, es decir, en formas de competencia intrasexual femenina, aunque el sistema judicial y el poder formal permanecían en manos de los hombres. Las mujeres independientes económicamente (viudas con tierra, curanderas exitosas, hilanderas que vendían bien) podían ser vistas como amenaza no solo por los hombres, sino también por otras mujeres del entorno.



Ya es viviviviviernes! Buenos días, ya entrenaron?

Yo sé que alguien ma va a odiar, pero no me importa ☺️ Hoy es cumpleaños de @ElAmaDeCasa1 ¿Ya la felicitaron? ¡Te amo ma! ❤️❤️❤️❤️❤️


E increíblemente hay gente que contesta a este pedido de mesura con un "si, pero la culpa es de..." No importa, paren con la justificación Todos estamos metidos en un pozo de mierda y no es ajena. Cada cual está aportando a que se rebalse.






ellos podrán haber ganado pero ellos no tienen un video de su selección bailando así:

Oye esto que está siendo, lo hacen de broma o de verdad se lo creen?

Híjole sí me caen bien y todo pero luego tuitean cada cosa que…










