Rafael León
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Rafael León
@rafael_leon
A humble marine science researcher.

Desde comienzos del siglo XIX, la República Argentina se consideró heredera de los derechos de la Corona española sobre el extremo austral del continente. En esa lógica, la instalación chilena en el Estrecho de Magallanes con la fundación de Fuerte Bulnes en 1843, y luego de Punta Arenas en 1848, dio lugar a protestas diplomáticas argentinas, que invocaban precisamente esa continuidad jurídica. No puede sostenerse, por tanto, que Argentina haya sido indiferente a la implantación chilena en el Estrecho. Chile, sin embargo, aportó un elemento decisivo en derecho internacional clásico, la posesión efectiva. A lo largo de las décadas siguientes, consolidó su presencia sobre el terreno, algo que Argentina no logró hacer en esa zona. Durante un tiempo, incluso, la proyección chilena fue reconocida de facto como limitada al entorno de Punta Arenas. Pero a partir de la década de 1870, en un contexto de debilidad institucional argentina y de expansión chilena reforzada por la Guerra del Pacífico (1879–1883), la situación evolucionó rápidamente. La reacción argentina no se hizo esperar. La llamada Conquista del Desierto, dirigida por el general Julio Argentino Roca entre 1878 y 1885, permitió a Buenos Aires afirmar su control sobre la Patagonia oriental. Este doble movimiento, consolidación chilena en el Estrecho y afirmación argentina en la Patagonia atlántica, condujo finalmente al Tratado de Límites del 23 de julio de 1881. Ese tratado constituye un punto de equilibrio fundamental. Argentina reconoce la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes, lo que implica una renuncia significativa respecto de sus pretensiones iniciales. A cambio, se establecen principios estructurantes, entre ellos la neutralización perpetua del Estrecho y la libertad de navegación para todas las banderas. Asimismo, se perfila la lógica geopolítica que se resumirá más tarde en la fórmula, a cada país su océano, el Pacífico para Chile, el Atlántico para Argentina. En este marco, resulta coherente que Argentina deba garantizar el acceso libre y expedito al Estrecho a través de sus propias aguas, tal como lo reafirma el Tratado de Paz y Amistad del 29 de noviembre de 1984. Ese instrumento no hace sino consolidar un equilibrio ya establecido, sin alterar el régimen especial del Estrecho. Por ello, ciertas declaraciones imprudentes o formulaciones inexactas, como las que han podido surgir en Argentina en los últimos años, generan inquietudes innecesarias en Chile. Cabe recordar, por ejemplo, la controversia suscitada por el decreto argentino 457/2021, rápidamente corregido, o incluso episodios menores como el incidente de los paneles solares en 2024, que dieron lugar a reacciones desproporcionadas. Existe, sin duda, en algunos sectores argentinos, una sensibilidad persistente respecto de la pérdida del Estrecho. Esa cuestión pertenece, sin embargo, al pasado y debe ser asumida como tal. La relación entre ambos países, fundada hoy en el respeto de los tratados vigentes y en una cooperación creciente, es demasiado valiosa como para verse perturbada por polémicas estériles o reflejos nacionalistas. Del mismo modo, sería deseable que, del lado chileno, se eviten reacciones excesivamente vehementes ante afirmaciones aisladas o poco rigurosas. La solidez del marco jurídico bilateral, construido a lo largo de más de un siglo, no se ve comprometida por deslices retóricos. En definitiva, la cuestión no reside en reabrir debates zanjados, sino en comprender que Chile y Argentina, naciones vecinas y complementarias, tienen hoy un interés común en preservar la estabilidad de su relación austral. Queda aún por resolver plenamente el espacio al sur del laudo arbitral de 1977, confirmado en 1984, pero ese desafío exige precisamente lo contrario de la agitación, exige serenidad, rigor y sentido histórico. @jpberlinger @rafael_leon @CodeCoderr @HoplitaPluma



Esta pasando colado de que Kast no entrega cifras de nada y los medios no cuestionan: •Reforma tributaria sin cifras. •Se va a sacar fotos a la cenco de carab. por megaoperativo: No entrega cifras de como fue. •Avance zanja: No hay cifra. •Migrantes expulsados: No hay cifra.


Que video más vomitivo. El daño que la familia Káiser le hizo, le hace y le hará a la sociedad chilena es incalculable. Tanta gente que admira a ese pelafustán de Axel káiser y es un verdadero energúmeno Chileno la derecha te quiere pobre y sin derechos



Resumen: cuando el rico paga menos el pobre vive mejor.









