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#ÚLTIMAHORA | Bruselas dice que la guerra de Irán "no es la guerra de Europa".






Está descendiendo, @jmalbares: Sigonella, Sicilia.




Los nazis se creían una raza superior: cometieron genocidio, bombardearon países vecinos y albergaban ambiciones territoriales. Los judíos sionistas se creen una raza superior: cometen genocidio, bombardean a vecinos y albergan ambiciones territoriales. Son exactamente lo mismo.



🇪🇸🇺🇸¿Psoeizada internacional? ¿Estamos ante un impresionante viraje geopolítico de Pedro Sánchez o estamos siendo psoeizados a nivel planetario? Esta es la pregunta que debemos hacernos al observar la reciente disputa diplomática entre Pedro Sánchez y Donald Trump. La rotunda negativa de España a permitir el uso de las bases militares de Rota y Morón para la actual agresión imperialista yanqui-sionista contra Irán no obedece a una simple disconformidad de opiniones, ni mucho menos a una genuina actitud antiimperialista. Se trata, en realidad, de un movimiento político que responde al frío cálculo sanchista para afianzar la correlación de fuerzas internas y asegurar su hegemonía política nacional. La agresión yanqui-sionista contra la nación persa no es una operación punitiva más de quienes se creen los amos del mundo. Nos encontramos ante la fase culminante de la guerra desatada por el sionismo internacional contra el Eje de la Resistencia. La República Islámica de Irán constituye el corazón de este bloque, por lo que el intento de aniquilarla mediante la combinación del poderío militar de Washington y Tel Aviv persigue un objetivo estratégico claro: destruir el Eje en su totalidad. Si su corazón cae, se allanará definitivamente el camino para garantizar la hegemonía absoluta y sin contrapesos del centro del sionismo, que es el Estado de Israel, en todo Oriente Medio. En este proceso expansionista del sionismo, el imperialismo estadounidense ejerce su papel histórico como protector indispensable de los intereses del capital transnacional sionista. En este contexto de ofensiva, la decisión de Pedro Sánchez de denegar el uso de las bases andaluzas, amparándose en la legalidad internacional, ha provocado un auténtico seísmo político. Semejante maniobra puede despistar a la comunidad internacional e incluso generar falsas ilusiones entre los sectores antitrumpistas internacionales, pero quienes conocemos de cerca las psoeizadas no nos dejamos engañar. No estamos ante un acto antiimperialista, sino frente a un magistral y sofisticado ejercicio de conciliación de clases. Actuando como el gestor más eficiente del Estado burgués español en tiempos de crisis, Sánchez logra canalizar el rechazo natural de las masas populares hacia la guerra y hacia Donald Trump. De un plumazo, la histórica consigna antimilitarista del “No a la guerra” ha sido institucionalizada por el gobierno. De este modo, Sánchez transforma un escenario de potencial descontento social en un férreo cierre de filas nacional en torno al Estado. Esta jugada pone de manifiesto una realidad estructural de la política española contemporánea: lo único capaz de absorber los conflictos sociales y garantizar la estabilidad del régimen del 78 es el PSOE. El Partido Socialista Obrero Español demuestra, una vez más, por qué es el gran partido de Estado por excelencia. Al negarse a plegar el país a los caprichos bélicos de un Trump desbocado y de un Netanyahu mesiánico y aceleracionista, protege a su propio gobierno. Le ahorra el enorme coste económico y la desestabilización social que derivarían de la implicación en una guerra profundamente impopular, al tiempo que otorga a las masas una victoria moral. Esa es la esencia pura de la psoeización: mitigar los efectos de las contradicciones sistémicas mediante una diplomacia de rostro humano que legitima internamente al gobierno, sin cuestionar las bases del sistema y operando hábilmente dentro de los límites legales del propio orden mundial basado en reglas. A nivel nacional, la derecha española queda retratada. La plena alineación del PP con la derecha conservadora occidental, y de VOX con la derecha populista internacional-donde manda el trumpismo sionista-expone su disposición a someterse totalmente al aventurerismo imperialista de Washington. En el momento en que Trump, furibundo por toparse con una resistencia española mínima y performativa, amenaza con tomar represalias severas, la derecha autoproclamada “patriota” sufre un cortocircuito. Su patriotismo de pulsera se resquebraja por completo. Incapaces de defender la soberanía nacional frente a las amenazas directas de la Casa Blanca, intentan justificar a Trump mientras atacan a su propio gobierno, aferrándose desesperadamente a miles de cuestiones anti-PSOE. Quedan así desenmascarados: no actúan como defensores de la patria, sino como dóciles lacayos que rinden pleitesía a sus padrinos políticos, el yanqui y el sionista. Ahí se encuentra el monumental beneficio político que Pedro Sánchez extrae de este enfrentamiento. En un momento sumamente difícil para toda la izquierda española y para el PSOE, caracterizado por una severa pérdida de popularidad, Sánchez ha sabido utilizar esta disputa diplomática como un salvavidas a costa de sus adversarios. Al plantarle cara a Trump (gran patrocinador de la derecha populista europea, como se puede apreciar en la nueva estrategia de seguridad de EE. UU.), pone en jaque al PP y a Vox al exponer la falsedad de su patriotismo. Para lograrlo, no ha necesitado salir de la OTAN ni enfrentarse directamente al imperialismo estadounidense de forma estructural. Manteniéndose dentro de la legalidad internacional y protagonizando esta disputa diplomática calculada, Sánchez desarticula la narrativa nacionalista de la oposición. Su maniobra logra que amplias mayorías de la sociedad civil, incluidos sectores que no tienen ninguna simpatía por el PSOE, terminen cerrando filas con el gobierno frente a las amenazas de EE. UU. Pero no nos engañemos. A Pedro Sánchez y al gobierno de España no les importa lo más mínimo Irán, ni tienen intención alguna de romper plenamente con EE. UU. para dar un viraje radical en geopolítica. Todo este espectáculo sirve para beneficiar políticamente al sanchismo, a la vez que desenmascara a la derecha española e institucionaliza el posible movimiento antimilitarista del pueblo trabajador español. Su falsa neutralidad y su oposición a EE. UU. se desmoronan estrepitosamente cuando le sigue el juego a la OTAN en la guerra de Ucrania, ampara la colonización marroquí del Sáhara, condena y criminaliza a la Resistencia Palestina, ampara a Repsol para que se haga con su parte del pastel venezolano y observa expectante el posible derrocamiento del Gobierno cubano por asfixia yanqui. ¿Es Pedro Sánchez el seguidor aventajado de Maquiavelo? -Oier Pérez @OierPerezM
















