Rodrigo Castillo retweetledi

Cuando Carmen Aristegui dio voz al rumor del alcoholismo de Calderón que empezó Noroña con su pancarta en la Cámara, y Calderón pidió su censura, mexicanos de todas las corrientes se opusieron al atropello. Incluso simpatizantes Calderonistas.
Cuando Peña Nieto intentó presionar durante el escándalo de la Casa Blanca o el título, igual, aunque con más tiento. Le salió el tiro por la culata. Cuando los colaboradores de Carmen usaron el logo de MVS sin permiso y ella decidió respaldarlos, pues ahí ni como ayudarla.
Cuando AMLO empezó una campaña contra Aristegui desde la mañanera, los chairos que alguna vez la defendieron rabiosos se volvieron hostigadores y calumniadores de su persona por ser crítica (como era su responsabilidad periodística, más sabiendo que ella ayudó a llevarlo al poder).
Ahora que la gente compara los autoritarismos de Calderón y Peña Nieto con los de AMLO y Claudia, esos mismos chairos se rasgan las vestiduras diciendo que no son equiparables un autoritarismo y otro o Carmen y Azteca, cuando las denuestan por igual.
Ese es el problema de la gente fanatizada. No tiene congruencia ni principios. Bailan al “son del odio” que les toquen.
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