

Hace unas semanas, Howard Marks publicó un addendum a su memo de diciembre sobre inteligencia artificial. La tesis central es que los modelos actuales cruzaron un umbral: ya pueden encargarse del trabajo del analista entero. Indigo AI parte de esa observación. Es un experimento de gestión de portafolios bursátiles con inteligencia artificial. El primer ciclo público se ejecuta este miércoles, desde ese día, cada veinte días sin interrupción, el sistema arma, actualiza y publica una cartera nueva. Cada ciclo lo construye un sistema de agentes diseñado por nosotros y operado sobre modelos de Anthropic. Un primer filtro reduce el universo del S&P 500 a sesenta candidatos por criterios determinísticos. Sobre cada uno, un agente produce una tesis individual tomando como contexto la obra acumulada de los grandes inversores del último siglo: Buffett, Graham, Lynch, Marks, Munger, Fisher, entre otros. Los veinte nombres con mayor convicción pasan a una segunda capa, donde dos agentes argumentan en paralelo sobre cada uno: uno bull y uno bear. Un constructor final recibe esos dossiers y arma una cartera de entre doce y quince posiciones, ejecutada en cuenta paper de Alpaca contra precios reales y datos en vivo. La filosofía del sistema está escrita en un documento que llamamos la constitución. Cada cartera se publica el día que se construye, con todas sus posiciones, sus pesos y el racional completo. Cada tesis lleva fecha y precio de entrada. Aciertos y errores aparecen con la misma cadencia, en el mismo formato, sin reescritura posterior. Los meses malos se cuentan igual que los buenos. Una vez asentado el ciclo, el sistema opera solo. La intervención humana se reserva para una revisión trimestral del comportamiento general, para algún error técnico inequívoco y para apretar el botón de publicar en redes sociales. Si el experimento intenta medir cómo se desempeña una inteligencia artificial sin asistencia humana continua, asistirla todo el tiempo contamina el resultado. Lo que va a pasar a partir del ciclo no lo sabemos. En el mismo memo, Marks advierte que la inteligencia artificial actual es fuerte en dominios con datos históricos abundantes y débil en situaciones nuevas. Los mercados, por momentos, son exactamente eso. Es probable que haya tramos donde la cartera quede atrás del benchmark; también que el sistema cometa errores que un humano no cometería. Forma parte de lo que se está midiendo. Esta carta queda escrita antes del primer ciclo, con las reglas con las que vamos a operar y el horizonte que nos damos. Para que dentro de unos años cualquiera pueda volver a este texto y poder ver que pasó.



























