Sara Camargo retweetledi

¡ARDIÓ TROYA EN EL TRIÁNGULO DORADO! EL "ÁNGEL DE LA GUARDA" DE MORENA TIENE NOMBRE Y APELLIDO: ARIADNA MONTIEL
¡Salió el peine de por qué la sierra de Chihuahua nomás no ve una! Maru Campos soltó la bomba en cadena nacional al ventilar que los municipios serranos más violentados están en manos de Morena. Pero el chiste se cuenta solo cuando descubrimos cómo la alcaldesa de Guadalupe y Calvo, Ana Laura González, se mantiene en el trono gracias a su "hada madrina", la mismísima secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel.
Aquí te dejamos el resumen sin paja de cómo operaron en la cuna del Triángulo Dorado:
El pacto con "los muchachos": Fuentes internas confirman que la gran gracia de Ariadna Montiel no fue convencer a la gente, sino supuestamente negociar directamente con los grupos delictivos de la zona (Gente Nueva, GDG y NCDJ). A unos les dio "libertad" de operar y a otros les puso su "estate quieto" para que no le estorbaran el triunfo en 2024. ¡Qué nivel de diplomacia!
Blindaje VIP y quema de urnas: Durante la elección, la Guardia Nacional no estuvo para cuidar al pueblo, sino para hacerle el paro a Morena. Entre el acarreo descarado de indígenas, sobornos en efectivo, quema de urnas y paseos de civiles armados en las casillas, armaron todo el circo para ganar a la mala.
¿Impugnaciones? ¡Cállese viejo!: Cuando el candidato del PRI quiso pelear legalmente con pruebas contundentes, topó con pared. El peso de Ariadna Montiel y su cercanía con Palacio Nacional sirvieron para que los magistrados se hicieran de la vista gorda y frenaran en seco cualquier intento de elección extraordinaria. Contra el poder federal, no se puede.
El botín de la corona: Desde las entrañas del partido se sabe la consigna: Guadalupe y Calvo y todo el Triángulo Dorado tienen que seguir siendo de Morena, cueste lo que cueste. Ariadna presume esa zona como su logro personal, y todo porque le urge el terreno para perfilarse rumbo a la gubernatura de Chihuahua.
Cambiaron las caras, pero salieron más mañosas que los de antes. Usar el aparato federal y negociar la paz territorial con tal de colgarse una medalla política electoral.

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