Recuerdo que hace unos años me leyeron las cartas y mencionaron a un caballero de armadura, decían que no era una persona. Pronto entendí que se trataba del cachorro que había llegado a mi vida, a día de hoy es mi vida entera. Vivo por un husky gordito, el guardián de mi vida.
Creo que un gran defecto que tengo es hablar con total transparencia: si me siento mal, lo digo, si estoy feliz, lo digo y así con cualquier cosa que me pase, porque prefiero mostrarme tal y como soy a pretender ser alguien que jamás seré: una flaca con complejo “good vibes”.
Ciertas personas no merecen más que repudio y asco de mi parte por su doble discurso; tal vez es lo único que ellos conocen como "amor" y/o "lealtad" porque es a lo que están acostumbrados, pero no por eso uno debe aceptarlo. Más que empatía, solo me queda sentir lástima.