Paula Rossi retweetledi

Tu hijo no tiene ansiedad.
Lo que tiene es falta de hambre.
Y la culpa es tuya.
Ayer despedí a un chico de 22 años a los diez minutos de empezar su periodo de prueba.
¿El motivo?
Me preguntó cuántas pausas para el café tenía y si el trabajo era "presencial obligatorio" porque le generaba estrés el transporte público.
Le di su mochila y le abrí la puerta.
Sin drama.
Sin explicaciones.
Estamos en 2026 y hemos creado un monstruo: el profesional de cristal.
Gente que cree que el sueldo es un derecho de nacimiento y que el esfuerzo es "explotación".
Me dicen:
—"Es que los tiempos han cambiado, ahora priorizamos el bienestar".
Mentira.
Priorizáis la mediocridad.
Priorizáis el camino fácil mientras el resto del mundo os pasa por la derecha sin pedir permiso.
El éxito no es apto para gente que necesita un "espacio seguro" cada vez que recibe una crítica.
El dinero no fluye hacia los que esperan que la empresa se adapte a sus traumas infantiles.
Si te ofende este texto, felicidades: eres parte del problema.
Eres de los que piensan que "ser amable" es más importante que ser eficiente.
Eres de los que confunden tener una opinión con tener resultados.
He visto a padres arruinarse pagando carreras privadas para que sus hijos terminen llorando en un hilo de X porque su jefe les ha pedido que lleguen puntuales.
¿Quieres ayudar a tu hijo?
Deja de protegerlo de la realidad.
Deja de validar sus excusas.
Enséñale que el mundo es un lugar hostil que desayuna gente con "potencial" y merienda gente con "títulos".
La verdadera salud mental es ser capaz de sostener tu vida sobre tus propios hombros sin pedirle a los demás que carguen con tu peso.
Aquel chico se fue llamándome "boomer".
Yo me volví a mi mesa a trabajar con gente que sabe que, en el barro, las etiquetas de cristal no sirven para nada.
El mundo no te debe nada.
Aceptarlo es el primer paso para dejar de ser un estorbo.
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