@Tintamiel Contigo, los fines de semana se vuelven mis favoritos. Ya quiero el siguiente para salir a caminar, comer algo rico y refugiarnos en películas mientras te robo millones de besos.
Si hay algo que detesto es quedarme en cama por algún malestar, porque el mundo no frena. Pero si me corro de ese lado de la rueda, aparece el otro: ella, cuidándome con dulzura. Entonces todo cambia, porque tengo la dicha de tenerla a mi lado, en la salud y en la enfermedad.
Cuando éramos niños, éramos totalmente despreocupados, y el mundo era un lugar mágico. En la adolescencia, estábamos a merced de la ignorancia, la timidez, el estatus social y las hormonas. En la edad adulta, estamos cansados de las preocupaciones y hastiados del mundo.