Defreds@Defreds
Hay días de lluvia que no mojan la ropa,
mojan los recuerdos.
La casa suena distinta cuando alguien se va,
como si el silencio aprendiera su nombre
y lo repitiera despacio.
La lluvia cae igual que siempre,
pero ya no somos los mismos mirándola desde la ventana.
Porque hay ausencias que no se notan en la calle,
se notan en el pecho.
Y aun así, seguimos.
Con paraguas rotos,
con nostalgia en los bolsillos,
aprendiendo a vivir con la tristeza
como quien aprende a caminar bajo la lluvia
sin dejar de mirar al cielo.