"La sociedad pretende que la vida es un círculo: aquí empiezan las cosas y allí acaban. Y para mí, la vida es una espiral: no sé cómo empecé ni cómo acabaré. Creo que cada situación plantea múltiples posibilidades, y quiero estar abierto a todas.
Luego, vuelvo a la ciudad, doy forma definida a algunas canciones, doy conciertos, grabo un disco, y me vuelvo a marchar. Al campo, o junto al mar, pienso en lo que me ha pasado, o en lo que ha podido pasarme, observo, tomo el sol..."
"La sociedad pretende que la vida es un círculo: aquí empiezan las cosas y allí acaban. Y para mí, la vida es una espiral: no sé cómo empecé ni cómo acabaré. Creo que cada situación plantea múltiples posibilidades, y quiero estar abierto a todas.
" Kevin exhibe, impregnado de poesía escéptica, una imaginación musical capaz de extraer de las fuentes de lo cotidiano un modo elegante y sutil de evitarlo."
También me impresionó el hecho de que cuando tenía dieciocho o diecinueve años, después de haber escrito toda su maravillosa poesía, dije ra: 'Ya está. Ya he dicho todo lo que tenía que decir'. Se fue a Mauritania y se convirtió en un traficante de armas...", diría Kevin.
"Entre todos, el escritor que más me impresionó cuando tenía dieciséis años fue Rimbaud, y, como él, todos los poetas que se hundieron para encontrar una verdad... eso siempre me ha resultado muy atractivo...
Pero hay algo en ello que no me gusta: tú estás en el escenario y la gente te puede admirar, pero no puede tocarte. Entonces se produce una especie de sublimación que me disgusta...
- ¿Qué importancia tiene para ti el rol sexual en escena?
Kevin: El rol sexual que se puede jugar sobre un escenario es algo curioso y extraño. Uno puede parecer muy seductor para las mujeres e incluso, ¿por qué no?, para los hombres.
Susurró, más que cantó, "May I?". Balanceaba sus caderas sinuosamente, apoyada la guitarra en ellas. Lánguidos movimientos sobre el escenario (al fondo, el adusto decorado de Tirano Banderas, la obra en cartel en el teatro aquellos días) al compás de la música.
1975
"En Barcelona, Kevin apareció sobre el escenario con rímel, luciendo ombligo, traje blanco, el pantalón montado en las caderas y una camisa 'pirata'. Lenta, lentamente... La guitarra colgada boca abajo y una copa de champán en la mano.
Pero yo soy así, y estoy bien así. No intento ser una gran vedette, porque no podría serlo, no podría hacer más que lo que tengo ganas de hacer. Prefiero contar con un pequeño público estable que me acepte como soy."
Todo ese asunto siempre me ha parecido bastante irreal, algo con lo que no podía llevarme bien, porque me resulta sumamente embarazosa la adulación por parte de la gente, y desproporcionada con lo que uno hace.
Ha llegado a la conclusión de que no está hecho para ser una marioneta. Ha resbalado por el barniz que cu-bre a la Kultura, y se ha pegado una buena hostia. Es difícil de explicar de otra manera. Está claro."
Tampoco tiene estómago para enfrentarse a mánagers, promotores, asesores de imagen, ejecuti- vos discográficos, y, cuando lo hizo, solo le proporcionó más agobios y preocupaciones que beneficios.
"Está claro que Kevin es un outsider. Persigue en sus sueños una estrella que le guíe, pero no es 'la estrella' que otros quieren ver: él mismo dotado del brillo propio de un tesoro de monedas de oro.