
Las técnicas diagnósticas se escogen en función de las que hayan demostrado científicamente mayor utilidad, a partir de parámetros como la sensibilidad, la especificidad, el valor predictivo positivo y negativo y otra serie de factores, como la rapidez en la disponibilidad del resultado o en su implementación, que, en su conjunto, confieren a una u otra prueba la idoneidad para ser utilizada. En este operativo se utilizan aquellas pruebas que han demostrado dar una información más fiable y ajustada a las necesidades.



