Adriana Martinez@AdrianaVeterin
Mientras cuatro seres humanos viajaron más de 1.1 millones de kilómetros fuera de la Tierra…
mientras alcanzaron una distancia que ningún humano había logrado antes, más de 400.000 km lejos de casa…
mientras rodeaban la cara oculta de la Luna, ese lado que durante siglos nadie había visto con sus propios ojos…
mientras atravesaban el vacío absoluto y regresaban a la Tierra a más de 40.000 km/h, convertidos en una bola de fuego…
mientras soportaban temperaturas de más de 2.500 °C para volver a casa…
mientras en el silencio del espacio perdían comunicación durante minutos, completamente solos…
aquí abajo…
un sistema judicial deja dudas sobre qué es realmente justicia
países enteros viven bajo control, censura y miedo
regiones estratégicas del mundo se tensan como si el conflicto fuera inevitable
líderes se enfrentan, otros resisten, otros simplemente sobreviven
y millones de personas siguen atrapadas en discusiones pequeñas…
mientras allá arriba, el ser humano acaba de demostrar lo grande que puede ser
porque no es solo tecnología
no es solo ciencia
es una prueba incómoda
el mismo ser humano que es capaz de calcular trayectorias exactas para volver desde la Luna…
es el mismo que aún no logra ponerse de acuerdo para vivir en paz en su propio planeta
la misma especie que domina el fuego del reingreso a miles de grados…
sigue sin poder apagar los incendios que crea en la Tierra
y aun así…
cuando esa cápsula cayó en el océano
y se abrió la escotilla
y esos cuatro astronautas salieron sonriendo…
ahí hay algo
porque esa sonrisa no es solo de misión cumplida
es la evidencia de que el ser humano todavía tiene dirección
todavía tiene propósito
todavía tiene futuro
y tal vez…
si fuimos capaces de salir del planeta, rodear la oscuridad de la Luna
y regresar con vida
también seamos capaces, algún día, de arreglar lo que tenemos aquí abajo
sin necesidad de escapar de ello