Uceda retweetledi

Lo que acabamos de ver con la renuncia de Denisse Miralles no es una crisis de gabinete; es una evasión descarada.
A solo 24 horas de dar la cara ante el Congreso, el Gobierno tira la toalla porque los números no le daban.
Sabían que mañana salían censurados por falta de votos, y en lugar de someterse al control democrático, han preferido el truco del cronómetro.
Al hacerla renunciar hoy, 17 de marzo, el Ejecutivo no está buscando mejores cuadros; está comprando tiempo.
Están reseteando el reloj constitucional para ganar 30 días de oxígeno artificial, mientras el país sigue a la deriva en salud y energía.
No nos engañemos: esto es un burdo enroque de supervivencia. Han convertido la investidura en una puerta giratoria para evitar la fiscalización.
Es una burla al país que, mientras ellos juegan al ajedrez con los plazos, nosotros sigamos pagando el costo de su incapacidad para generar consensos reales.
Ganaron un mes,
pero perdieron la poca
legitimidad que les quedaba.
Español



















