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Hoy publica en Clarín el presidente @JMilei una columna que parte de un dato impactante: 12.819.532.788.614.400.000% de inflación acumulada. La leí un par de veces para entender el razonamiento y pensar... No soy especialista en economía y me surgen dudas, preguntas, ideas... Comparto para ver si alguien me explica y pensamos mejor entre varios. Defender la independencia del Banco Central y limitar el financiamiento monetario del Tesoro son posiciones con respaldo económico. Eso lo entiendo y el Presidente lo explica. Mi duda es otra: una cifra acumulada durante más de 90 años muestra la magnitud del fracaso argentino, pero, creo, no demuestra por sí sola cuál fue su causa. ¿Qué evidencia permite atribuir ese resultado principalmente al diseño y funcionamiento del Banco Central? ¿Cómo se separa ese efecto del provocado por décadas de déficits fiscales, dominancia fiscal, devaluaciones, crisis de deuda, indexación, shocks externos, pérdida de confianza en la moneda y decisiones equivocadas de sucesivos gobiernos? Una reforma de la Carta Orgánica puede mejorar los incentivos, reforzar la independencia del organismo y cerrar vías de financiamiento al poder político. Pero, ¿sustituye una política fiscal sostenible, credibilidad institucional, consistencia cambiaria ni reglas capaces de perdurar? Es más: ¿Hay economía saludable sin política saludable? ¿Qué impacto le atribuye a las transas permanentes y transversales de la casta para tomar decisiones económicas en favor de sus bolsillos, campañas y proyectos de poder (y no en favor del bienestar argentino); a la designación de funcionarios para objetivos ajenos al beneficio del país; a esa corrupción estructural que no solo mata sino, también, empobrece, etc., etc, etc? Me gustaría escuchar al Presidente explicar ese puente causal y cómo la reforma contempla los demás mecanismos que convirtieron la inflación argentina en un fenómeno crónico. PD: Última duda... ¿Por qué agrede más al periodismo que a Massa y a otros verdaderos culpables del desastre que nos ocupa? Para pensar y debatir. En otros tiempos, le hubiera podido preguntar al Presidente estas cosas. Me encantaría escucharlo. 12.819.532.788.614.400.000% clarin.com/economia/12819…


Gracias @luisnovaresio por mandarme la nota de la Cámara del Libro y otras. Veo que no fui persuasivo en la importancia de priorizar la libre elección de los individuos y participantes del mercado. Que no se vea que esta ley no es más que un cártel legal me sigue resultando sorprendente (vale acotar que dicen en su carta que si se deroga la ley los precios de los libros subirían, con lo que entiendo escriben algo que ni siquiera creen, porque si pensaran eso celebrarían la derogación). Puedo compartir la preocupación por la lectura, la cultura y las librerías. Pero tanto mi opinión como la tuya, son irrelevantes. La única opinión relevante es la del consumidor. Y esta ley no afecta en nada la capacidad de los argentinos para seguir comprando en una librería si deciden hacerlo. En un ámbito de libertad será y debe ser el ciudadano quien elija el canal que prefiera. Pero dicho esto quiero ofrecer una perspectiva desde el lugar del librero. Y usaré tu propio libro para ilustrarlo. No es una chicana, sino que sirve para demostrar que las lógicas de la venta de libros nada tienen que ver con la que existía al promulgarse la ley. Y que nadie puede escaparse a ellas, ni siquiera vos, que argumentás que no debiera permitirse que ningún punto de venta venda el libro más barato. Sin embargo si miramos las imágenes que adjunto es evidente que incluso tu libro se ofrece a precios muy diferentes por otros canales. Hoy tu libro "Todo por Amor, pero no Todo" puede conseguirse a un precio en librerías, a otro muy inferior en Kindle o incluso escucharse en Audible por el costo de una suscripción o incluso formar parte de promociones donde el precio pasa a ser 0. Mientras todo eso ocurre, tenemos una ley que le prohíbe a una librería decir: “Esta semana quiero vender este libro un 20% más barato" para atraer lectores a mí espacio, para invitar a conocer la librería o lo que fuere. ¿A quién protege exactamente esa prohibición? El mayor desafío para las librerías ya no es la competencia de enfrente. Es Amazon, es Kindle, es Audible, son las plataformas digitales y los nuevos hábitos de consumo. Y frente a esa competencia, la ley actual no les da más herramientas. Les quita una potentísima: la competencia. ¿En un mundo donde un libro puede venderse por un valor en en papel, otro en Kindle o ser prácticamente gratis dentro de una suscripción, tiene sentido seguir prohibiendo que una librería haga un descuento? Creemos que no. Creemos en la libertad. El presidente @JMilei quiere que Argentina sea el país más libre del mundo. La libertad va a significar más lectores y más acceso. Pero para los libreros parece casi una cuestión de supervivencia. VLLC!





















