José Álvaro Gómez retweetledi

No me quita el sueño lo que ciertas personas piensen sobre mí, pero sí me impide dormir tranquilo saber que mientras yo disfruto de una cama cómoda, unas paredes acogedoras y una nevera llena, los niños de Gaza malviven entre ruinas, con una alimentación insuficiente, una atención médica precaria y el miedo en el cuerpo. Un mundo que se resigna a esta infamia es un mundo enfermo y distópico.

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