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" JURAMENTOS QUE OLVIDAMOS "
ing. Jorge Sepúlveda Haugen
Tte 2° Armada (R)
¿Qué puedo hacer yo?,
esa es la pregunta que parte la historia en dos.
Es la chispa que convierte el murmullo en clamor, el lamento en dignidad, la pasividad en deber.
No se trata solo de camaradas presos. Se trata de un código. Se trata de un juramento.
Se trata de nosotros, de ti, de mí, de todos los que alguna vez estuvimos dispuestos a entregar la vida por la Patria… y que hoy vemos cómo el silencio ha secuestrado el coraje de los vivos mientras los muertos esperan justicia entre rejas.
Nos enseñaron que el honor no se negocia, pero hoy hemos aprendido que también el olvido mata. Y peor aún: mata de pie, sin una bala, sin combate, sin despedida.
¿Dónde está la voz que defendía la verdad? ¿Dónde está el fuego que encendía los corazones? ¿Dónde están los líderes que decían "¡Aquí estoy, camarada, no estás solo!" ?
Nuestros presos —porque sí, son nuestros— no cumplen penas, cumplen venganza. Son hombres y mujeres de 80 años con enfermedades terminales, encerrados por más tiempo del que Dios les permite respirar. Eso no es JUSTICIA, eso es exterminio, es hipocresía judicial con aplausos políticos.
Y tú, ¿qué haces?
¿Compartes cadenas por WhatsApp y crees que ya cumpliste?
¿Criticas a los que sí hacen algo mientras tú cruzas de brazos?
¿Esperas que otro sea la voz que tú mismo estás llamado a ser?
Hoy ya no somos soldados. Hoy somos CIUDADANOS y los ciudadanos no obedecen órdenes, toman decisiones. La más importante de todas, es levantar la voz, gritar la verdad, participar, votar, fiscalizar, organizarse, estar presentes donde se toman decisiones.
- Porque la indiferencia es traición.
- Porque la neutralidad, en tiempos de injusticia, es complicidad.
Este es un llamado.
No a la rabia, sino al deber.
No al odio, sino al honor.
No a la revancha, sino a la justicia.
Si estás leyendo esto y algo en ti arde, algo se remueve en tus huesos, entonces ya sabes lo que tienes que hacer.
No preguntes más qué puedes hacer.
Hazlo ahora porque el mañana no llega solo, se conquista.