William Zambrano Cetina

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@wzcsg

Ex Vicepresidente del Consejo de Estado. Fundador OZ&Asociados. Árbitro CCB. Vicepresidente @Acolombiens

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William Zambrano Cetina
Reflexiones necesarias y pertinentes para tomar en cuenta
Jaime Rodríguez Arana@jrodriguezarana

Sobre la democracia Aproximarnos a la idea de democracia -tan vieja como nuestra propia civilización- entraña siempre el riesgo de perder de vista la esencia de este concepto: el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Aún a riesgo de alejarnos de tal simplicidad, se puede señalar que la democracia, tal y como la entendemos hoy, es un sistema de organización política que se asienta sobre unas bases, reconocidas en las constituciones, que son de todos conocidas (imperio de la Ley que emana de un parlamento elegido mediante sufragio libre, garantía de los derechos fundamentales, responsabilidad del Gobierno, etc.). El método democrático -entendido como mecanismo de representación de voluntades e intereses y como instrumento para lograr decisiones vinculantes- es, antes de nada, un instrumento de aplicación y de realización de valores y principios, entre los que ocupa un puesto importante la libertad. El sistema democrático tal y como hoy lo concebimos, es una realidad relativamente reciente. Así, Malefakis entiende que solo se puede hablar de democracia en algunos países de Europa, auténticamente, desde finales del siglo XIX. Por su parte, el Profesor Garcia de Enterría va aún más allá al afirmar que, en realidad el principio democrático en la organización del Estado no se puede considerar consolidado en Europa, en general, hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Pues bien, la democracia -en el sentido moderno que hemos comentado- vive hoy un momento de florecimiento, tras la incorporación al mismo de un buen número de Estados, especialmente desde los años setenta, con un decisivo impulso, aún abierto, por parte de las nuevas democracias de la Europa del Este. García de Enterría, pone el corolario a esta idea, diciendo que la democracia se ha convertido en un paradigma universal e indiscutido. La democracia es, en suma, nuestro destino. Solo en ella se reconoce hoy la legitimidad del poder político. El proceso de globalización de los postulados del sistema democrático ha llevado, incluso, a algunos a predicar, desde una posición quizá deliberadamente provocadora e ingenua, el punto final de la evolución ideológica del hombre y la universalización de la democracia liberal de Occidente, como la forma definitiva del gobierno humano. Fukuyama, en su ya celebérrima teoría del fin de la historia, puso el acento en la vis expansiva del sistema democrático que, de la mano de la eficacia generadora de riqueza de la economía de mercado, derrotaría claramente, a los sistemas totalitarios estatistas. Hoy, sin embargo, parece que vuelven los totalitarismos en muchas latitudes. Pero, aunque personalmente deseo que la democracia sea el sistema definitivo de gobierno, dudo que la evolución ideológica del hombre haya llegado a un punto sin retorno y, en todo caso, siendo realistas, no debemos ignorar que el sistema democrático no está hoy libre de amenazas y riesgos. En este sentido Victoria Camps ha señalado acertadamente que dos causas contribuyen al adelgazamiento de los contenidos morales y a la consiguiente desmoralización de la vida pública. Por un lado, la concepción schumpeteriana y, en realidad consolidada, de la democracia puramente instrumental. Es una concepción reductiva y simplificadora. Según ella, la democracia no es más que el conjunto de reglas procedimentales para la formación de la decisión colectiva. Schumpeter concibió, en efecto, la democracia como un método (el sistema institucional para la toma de decisiones políticas en el cual, a través de una lucha competitiva por el voto popular, los individuos alcanzan el poder para decidir). En una concepción mercantilista de la democracia, en la que se renuncia a lo básico de la participación ciudadana. El ciudadano delega en aquellos -en aquel partido, según nuestro sistema electoral- a quienes distingue como sus representantes: los que mejor han sabido venderle su imagen y su programa de acción. La segunda causa depende de esta primera. Si la democracia es sólo un método para ganar elecciones, a nadie le toca elaborar y precisar los contenidos que deben guiarla. Y aquí radica el gran peligro de esta concepción de la democracia. Hoy, lamentablemente, la democracia es aritmética política, pura estadística. Ciertamente, como nos dice Ortega y Gasset, "la democracia liberal fundada en la creación técnica es el tipo superior de vida pública hasta ahora conocida". Pero no podemos olvidar que el conformismo y la contemplación pasiva de lo ideal no son los motores del desarrollo del ser humano. En este tiempo es necesario, que los ciudadanos, todos, renovemos nuestro compromiso en la fuerza de la libertad, en el valor del pluralismo y en la perspectiva crítica. Nos va mucho en ello. Mucho. Jaime Rodríguez-Arana @jrodriguezarana

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Muy interesante panel sobre la relación rama judicial y arbitraje. En el XIII Congreso del Comité Colombiano de Arbitraje de la mano maestra de Juan Pablo Cárdenas @CCArbitraje@camaracali
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Cordialmente invitados a esta conferencia en la Facultad de jurisprudencia de la Universidad del Rosario con el apoyo de la Embajada de Francia y el privilegio de la participación de la señora Vicerrectora Rocio Araujo y de la señora Decana Cristina Pardo
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