Yamil Bukele@ybukele
LECTURA RECOMENDADA
Sin afán de entrar en discusiones o controversias con ningún sector en específico, considero necesario exponer algunos factores relacionados con la realidad económica que atraviesa actualmente el fútbol salvadoreño.
Hoy, nuestro deporte enfrenta una situación financiera compleja. Durante años se ha exigido mayor competitividad, mejores jugadores, mejores espectáculos, mejores condiciones y resultados distintos. Pero todo eso tiene un costo elevado.
Planillas competitivas significan mayor inversión. Premios y estímulos para jugadores representan más gastos. Cuerpos técnicos, logística, viajes, seguridad, arbitraje, administración y operación continúan incrementándose constantemente.
Y mientras las exigencias crecen, el acompañamiento real muchas veces disminuye durante gran parte del torneo. Muchos estadios lucen vacíos en fases regulares y los clubes sobreviven haciendo enormes esfuerzos para cumplir con sus obligaciones.
A esto se suma que la empresa privada, en el pasado, se mostraba desmotivada para invertir en el fútbol nacional, precisamente porque no existe todavía un ecosistema sólido y sostenible que garantice retorno, estabilidad y apoyo constante.
Desde la FESFUT estamos trabajando para recuperar la confianza de todos los sectores y poder devolverle el dinamismo necesario a la economía del fútbol salvadoreño. Pero ahí también debemos de entender que este esfuerzo requiere compromiso colectivo y no quedarnos en discusiones estériles sobre quién tiene la responsabilidad.
También es importante aclarar algo fundamental: INDES, como parte de su respaldo al fútbol nacional, no está cobrando, en las finales, a la Primera División ni a los clubes por el uso del Estadio Jorge “El Mágico” González, algo que históricamente sí ocurría en otros escenarios deportivos. Ese respaldo institucional busca aliviar cargas económicas y permitir que el fútbol continúe desarrollándose, aunque por sí solo no resuelve el déficit financiero que enfrentan muchos equipos.
Desde la FESFUT también trabajamos junto a la Liga Mayor y los clubes en estrategias orientadas a elevar la competencia, fortalecer el orden institucional y generar mejores ingresos con menos gastos.
Por eso, este tema no puede analizarse únicamente desde la emoción o desde el valor de una entrada. También debe de entenderse desde la realidad financiera que enfrentan los clubes y todo el ecosistema del fútbol salvadoreño.
El verdadero reto es construir, entre todos, un fútbol sostenible: con más apoyo, más asistencia a los estadios durante todo el torneo, más patrocinio, más compromiso,y menos presencia únicamente en los momentos finales.
Porque exigir un fútbol más competitivo también implica entender que sostenerlo requiere inversión, respaldo y acompañamiento permanente.
He leído a periodistas afirmar que una entrada es muy cara, mientras algunos de esos mismos sectores discuten incluso el pago de acreditaciones para cubrir un torneo completo. También vemos personas que cuestionan el valor de un partido de fútbol, pero pagan sin reparo entradas para conciertos y consumen dentro de esos espectáculos sin mayor discusión.