zek
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Cuando Boca quedó eliminado por penales con Mineiro en octavos de la Libertadores 2021 nadie habló de poderío económico brasileño. Se habló de robo. Cuando Boca quedó eliminado por penales con Corinthians en octavos de la Libertadores 2022 nadie habló de poderío económico brasileño. Se habló de los penales errados por Benedetto. Cuando Boca eliminó a Palmeiras por penales en la semi de la Libertadores 2023, por supuesto que nadie habló del poderío económico brasileño. Se habló de la gran serie del equipo de Almirón, del partidazo de Barco en Brasil, del golazo construido por Merentiel y facturado por Cavani y de las atajadas de Chiquito Romero en los últimos 20’ y desde los doce pasos. Cuándo Boca perdió la final de la Libertadores 2023 en el alargue ante Fluminense en el Maracaná, nadie habló del poderío económico brasileño. Se habló del mal primer tiempo del equipo de Almirón, de la jugada en la que Cavani insólitamente no pateó, del golazo de Advíncula, de la bomba de Merentiel al lado del palo y de la irresponsabilidad de Fabra. Tampoco se habló del poderío económico brasileño hace poquito, cuando Flamengo tuvo que ir a los penales con Estudiantes o cuando eliminó a Racing con un gol en contra en Río y Rossi figura en Avellaneda. Al contrario, la bronca en la Academia es porque Milito no cumplió con el salto de calidad teniendo billetera. Entonces, ¿cuándo se instaló que “con el poderío económico brasileño no se puede”? Cuando el River de Gallardo perdió 4-0 con Mineiro en la serie de cuartos de la Libertadores 2021, cuando el River de Gallardo perdió 3-0 con Mineiro en la serie de semis 2024 (el San Lorenzo de Pipi Romagnoli le compitió mucho mejor en octavos al equipo de Milito) y cuando el River de Gallardo se llevó un 2-5 en la serie de cuartos 2025 con Palmeiras. Tres goleadas categóricas. Liga híper competitiva y bien organizada, capitales privados sin fair play financiero y economía más fuerte tiene Brasil, claro. Pero los poderosos de Argentina ya demostraron que igual pueden competir, como lo hicieron salvo las tres excepciones ya mencionadas. El tema es hacer buenos equipos (aplica para Boca también) y no tapar con billeteras ajenas los fallidos mercados de pases multimillonarios, que no alcanzaron para evitar la goleada de Palmeiras, los penales con Libertad, las derrotas con Atlético Tucumán, Riestra y Sarmiento y la eliminación con Independiente Rivadavia. Conclusión: mala praxis.











