
.@Benedetti Aquí no hay “juego” ni cálculo. Hay algo mucho más simple y que a usted le incomoda: alguien que no le debe nada a nadie y que no se arrodilla ante el poder.
No tengo jefes. No me pagan por opinar. Y esa es precisamente la razón por la que sus ataques suenan tan desesperados: porque no puede encasillarme en la lógica en la que usted sí se mueve. Usted necesita creer que todo el mundo responde a intereses, porque le cuesta aceptar que hay gente que habla por convicción.
Dice que hay “miedo”. No. Aquí lo único evidente es su ansiedad por desacreditar sin pruebas. Porque cuando alguien no puede controvertir ideas, inventa patronos, inventa pagos y se inventa enemigos. Es la salida fácil del que no tiene cómo sostener el fondo. Acusar sin demostrar no lo hace valiente… lo deja en ridículo.
Ahora, ya que sacó el tema del dinero, hablemos claro: desde su propio entorno intentaron algo que hoy usted finge condenar. Ofrecerme pauta para “suavizar” posiciones. La diferencia entre usted y yo es sencilla y brutal: yo no me vendo. Ni por contratos, ni por favores, ni por miedo.
Así que bájele al cuento. Porque el que acusa sin pruebas no es fuerte… es débil. Y el que necesita inventar jefes ajenos suele ser el que nunca ha podido dejar de obedecer los propios.
Armando Benedetti@AABenedetti
.@jpserna Por ahora no voy a caer en tu juego, voy a seguir tranquilo. Tus ataques no me definen, pero tu miedo a que, si algún día, me lanzo a la Alcaldía sí define que tú tienes jefe y te pagan por escribir y hacer videos. En ti solo hay inseguridad y miedo si yo decido lanzarme, y no mi realidad. Tus jefes también estuvieron en la Lista Clinton y también hicieron política.
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