
Nada ni nadie va a detener la transformación de nuestra patria.
Porque este movimiento nació del pueblo, camina con el pueblo y gobierna para el pueblo. Ya no son tiempos de privilegios ni de corrupción. Se acabó la época en que unos cuantos saqueaban a México mientras millones sufrían abandono y pobreza.
Hoy el pueblo está despierto, consciente y organizado. Y por eso les decimos con firmeza: ni los corruptos de antes que quieren regresar al poder, ni quienes pretendan usar este movimiento para proteger intereses personales, ni ningún gobierno extranjero que quiera poner condiciones sobre nuestra nación, van a doblegar la dignidad del pueblo de México.
¡México es un país libre, soberano e independiente!
Aquí las decisiones no las toman las élites, no las toman los intereses económicos, no las toman gobiernos de fuera. Aquí decide el pueblo de México.
Porque esta transformación tiene una sola fuerza verdadera: la voluntad de millones de mexicanas y mexicanos que trabajan junto a su gobierno en la construcción todos los días, de un país más justo, más seguro y con bienestar para todas y todos.
Y mientras exista esa unión por la justicia, la democracia y la dignidad, la transformación seguirá avanzando.
¡Que viva la soberanía nacional!
¡Que viva la justicia social!
¡Que viva el pueblo de México!

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