
YPF Es muy valioso que el Estado argentino haya sostenido la misma postura en el juicio a lo largo de distintos gobiernos: la nacionalización (vía expropiación) se ajustó a derecho. La ley está por encima de los estatutos de una empresa. ¿Por qué importa? Porque sin capacidad soberana no hay política industrial. Y sin política industrial, Argentina no puede prosperar. La evidencia es clara: a partir de YPF se desarrolló Vaca Muerta. La balanza energética mejoró en casi USD 15.000 millones en los últimos 13 años. Cuando YPF impulsó el sector, el sector privado acompañó. Antes no. Eso es lo que hay que replicar en otros sectores. Hoy pasa lo contrario: durante el gobierno de Milei, YPF vende su participación en la empresa de fertilizantes Profértil en lugar de usarla para industrializar el gas, generar valor agregado, empleo de calidad y más divisas.



















