
Hoy, a 50 años del último golpe de Estado cívico-militar, reafirmamos nuestro compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia. En este contexto, más que nunca, es necesario sostener ese ejercicio.
La construcción de un país más justo requiere que no naturalicemos el negacionismo. La democracia es un logro colectivo que debemos valorar, cuidar y fortalecer, incluso en los tiempos más hostiles.
El mejor ejemplo siempre fueron las Madres de Plaza de Mayo, las Abuelas de Plaza de Mayo y todas aquellas personas que dieron su vida y continúan luchando por los Derechos Humanos.
Históricamente, muchos clubes, en tanto parte de la comunidad, han sido trincheras de memoria: refugio en tiempos oscuros y espacios de organización comunitaria.
No podemos ignorar que esta lucha es parte de nuestra identidad: Defensores está ubicado a solo unos pasos de uno de los centros clandestinos de tortura y detención más grandes del país. Y, como argentinos y argentinas, tenemos un reconocimiento importante a nivel mundial por el compromiso con esta causa.
Por Markitos, y por nuestros compatriotas que aún no conocen su identidad.
Defensores no perdona. Defensores no olvida.
Nunca Más.
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