
Hoy, al finalizar otro día en tiempos de “es cool ser antisemita en voz alta”, quiero decir que quienes venimos del siglo XX sabemos que eso termina mal.
Lo voy a repetir una vez más, porque es lo más importante que tengo para decir: judíos y católicos somos hermanos, nos unen valores y causas; también nos unen nuestros enemigos.
Comienzan las pascuas y la semana de pesaj, que nos encuentren a todos unidos, en paz y siempre persiguiendo la libertad.
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