
M. Fernanda Ramirez S. MD🇦🇷
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M. Fernanda Ramirez S. MD🇦🇷
@mframirezs1973
Médica cardióloga. Multiimagen en cardio. Gestión en Salud. Informática en Salud.






Sabías que la universidad pública genera 14 mil millones de dólares al año en la industria del software? 14-mil-millones, sí, leíste bien. Vení mañana que vamos a explicar por qué el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario también daña a la industria.


Hoy vemos con claridad las consecuencias de décadas de malas decisiones y pérdida de rumbo. Durante años, se utilizó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) —y al sector nuclear en general— como aguantadero de la política. ¿El resultado? Una dotación que se duplicó sin la incorporación de una sola línea de generación de ingresos más allá del Tesoro Nacional. Proliferaron proyectos para "dar trabajo" y "desarrollar capacidades" que demandaron inversiones multimillonarias sin ninguna fecha clara de finalización ni beneficio tangible. Se acumularon costos fijos crecientes financiados exclusivamente por el contribuyente, sin la promesa de que algo concreto le vuelva a la sociedad. A eso se suma una estructura administrativa sobredimensionada (que representa más del 50% de la dotación total) pero fragmentada e ineficiente, con múltiples circuitos de compras, de contrataciones y de gestión superpuestos, algunos incluso por fuera de la propia estructura formal del organismo, que multiplican costos sin agregar capacidad operativa. Más gente, menos resultados. Una CNEA que cada vez hace menos, le paga menos a sus físicos y a sus ingenieros, y pierde una y otra vez oportunidades de brindar servicios de excelencia a un pujante mercado nuclear tanto local como internacional. La inercia institucional que premió la expansión permanente nunca exigió resultados. Pedir más presupuesto sin cambiar la estructura es pedirle al Tesoro que financie indefinidamente un modelo que no cierra. Eso no es defender el sector nuclear, es perpetuarlo en su crisis. Nuestro camino es el contrario. Estamos trabajando en una reestructuración integral de la CNEA para que funcione como lo que debe ser: un organismo de investigación y desarrollo con capacidad de generar sus propios ingresos. Las capacidades que la CNEA consolidó a lo largo de su historia deben traducirse en servicios que garanticen su sostenibilidad y realimenten el círculo virtuoso de formación, investigación y desarrollo. El problema de la CNEA no es sólo de presupuesto, es de modelo. Un organismo que genera sus propios ingresos es un organismo que puede sostener a sus profesionales. Junto a @ingmartinporro estamos trabajando impulsar los cambios necesarios para que la Comisión vuelva a ser una entidad de excelencia. Pronto habrá novedades.




@federamosnapoli 3) Réplica de la Asociación de Profesionales de la CNEA y Actividad Nuclear @apcnean 👇"Usted eligió responder con agravios y descalif a un reclamo serio, en lugar de dar explicaciones X el vaciamiento y la expulsión de personal técnico altamente capacitado que están provocando".

Ramos Napoli, 30 años, abogado, cero experiencia en el sector nuclear. Acusa al personal de CNEA de ser "un aguantadero de la política" y quiere despedir gente. Es el mismo muchacho que apenas pudo sacó un crédito de 200 millones en el Banco Nación. 🤷♂️


Hoy vemos con claridad las consecuencias de décadas de malas decisiones y pérdida de rumbo. Durante años, se utilizó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) —y al sector nuclear en general— como aguantadero de la política. ¿El resultado? Una dotación que se duplicó sin la incorporación de una sola línea de generación de ingresos más allá del Tesoro Nacional. Proliferaron proyectos para "dar trabajo" y "desarrollar capacidades" que demandaron inversiones multimillonarias sin ninguna fecha clara de finalización ni beneficio tangible. Se acumularon costos fijos crecientes financiados exclusivamente por el contribuyente, sin la promesa de que algo concreto le vuelva a la sociedad. A eso se suma una estructura administrativa sobredimensionada (que representa más del 50% de la dotación total) pero fragmentada e ineficiente, con múltiples circuitos de compras, de contrataciones y de gestión superpuestos, algunos incluso por fuera de la propia estructura formal del organismo, que multiplican costos sin agregar capacidad operativa. Más gente, menos resultados. Una CNEA que cada vez hace menos, le paga menos a sus físicos y a sus ingenieros, y pierde una y otra vez oportunidades de brindar servicios de excelencia a un pujante mercado nuclear tanto local como internacional. La inercia institucional que premió la expansión permanente nunca exigió resultados. Pedir más presupuesto sin cambiar la estructura es pedirle al Tesoro que financie indefinidamente un modelo que no cierra. Eso no es defender el sector nuclear, es perpetuarlo en su crisis. Nuestro camino es el contrario. Estamos trabajando en una reestructuración integral de la CNEA para que funcione como lo que debe ser: un organismo de investigación y desarrollo con capacidad de generar sus propios ingresos. Las capacidades que la CNEA consolidó a lo largo de su historia deben traducirse en servicios que garanticen su sostenibilidad y realimenten el círculo virtuoso de formación, investigación y desarrollo. El problema de la CNEA no es sólo de presupuesto, es de modelo. Un organismo que genera sus propios ingresos es un organismo que puede sostener a sus profesionales. Junto a @ingmartinporro estamos trabajando impulsar los cambios necesarios para que la Comisión vuelva a ser una entidad de excelencia. Pronto habrá novedades.






