

Sebastián Patiño Rueda
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@SebastianPRueda
Médico, Uniandes. Magister en Salud Pública y Magister en Políticas Públicas @GobiernoUAndes Opiniones estrictamente personales, no comprometen ni a mi mamá



Gustavo, de nuevo, cálmese. Bájele al “café” y piense lo que dice. Aun enfrentando una pandemia durante casi 3 años, mi gobierno dejó un crecimiento económico más alto que el de su agonizante administración y una menor inflación promedio del período presidencial que el suyo. Usted promovió incendiar el país usando de pretexto una reforma que usted terminó haciendo y, lo que es peor, dándoles “corbatas” y contratos a los “líderes” del “Comité Nacional del Paro”. Más bien, respete la Constitución y no pretenda que su ministro de Hacienda se comporte como un sumiso miembro del M-19, en lugar de cumplir su deber constitucional. Si pretenden paralizar al Banco de la República, que lo suspenda la Procuraduría. Así de sencillo.




Réplica a la carta de los 7 decanos(as) de economía y titulada: Cuidar el sistema de banca central independiente La carta suscrita por 5 decanos y 2 decanas de economía no recoge la visión de general de todos como lo advierten al principio, pues suman 7 frente a 60 programas aproximadamente autorizados en el país. Les queda mal atribuirse semejante vocería, tanto por razones de representatividad, como por asuntos metodológicos, pues la carta suscrita expresa una posición institucional o personal de quienes la firman, pero no puede interpretarse como consenso de la disciplina y menos como la voz de la comunidad académica. Evidentemente la carta no surge de deliberaciones entre docentes, consejos de facultad ampliados, seminarios abiertos, foros interuniversitarios ni de debates con estudiantes, por lo tanto, su legitimidad académica es limitada como expresión de pluralismo. Además, la UNESCO ha insistido en que la educación superior debe fundarse en libertad académica, colegialidad y participación en cuerpos representativos, esto significa que el conocimiento universitario y las posturas interinstitucionales no se legitiman solo por jerarquía administrativa, sino por discusiones abiertas, plurales y mediante el escrutinio entre pares y con la comunidad académica completa. La carta de los 7 decanos/as representan sus opiniones y debe interpretarse como una posición institucionalmente relevante, pero no como expresión exhaustiva del pensamiento económico universitario del país, en la medida en que no emergen de un proceso amplio, colegiado y plural de deliberación académica. Sin foros abiertos, participación profesoral y estudiantil, y discusión interparadigmática, su alcance representativo es necesariamente limitado. En segundo lugar, el eje central de la carta es la defensa de la autonomía del banco central. Desde el punto de vista constitucional, este argumento tiene fundamento, ya que la jurisprudencia de la Corte ha reconocido la autonomía técnica y funcional del Banco; sin embargo, la postura de los decanos/as va más allá, pues convierte la autonomía en un principio prácticamente incontestable. Esto es un aspecto crítico, ya que la autonomía institucional es presentada, no como un diseño constitucional sujeto a deliberación pública, sino como un valor normativo superior cuya sola invocación parece cerrar el debate sobre la racionalidad concreta de la decisión adoptada. En términos académicos, esto supone una interpretación exagerada del mandato constitucional y lo preocupante es que entonces la defensa de la autonomía está siendo utilizada para desplazar la discusión sustantiva sobre los efectos económicos y sociales de la subida de tasas de interés, pues habla extensamente de institucionalidad, pero muy poco de empleo, crecimiento, costo del crédito, impacto distributivo, entre otros temas. Este silencio es analíticamente revelador y parece que los decanos/as presentan al Banco como una entidad portadora de una racionalidad superior que se legitima por sí misma, representando un error. En este mismo sentido, dice el pequeño grupo de decanos/as que el Banco cuenta con “el mejor equipo técnico entre los bancos centrales de América Latina, y uno de los mejores del mundo”. ¿Qué sugieren con semejante afirmación? ¿Buscan legitimar la decisión mediante autoridad experta? Nótese que no argumentan ni controvierten al Banco por el alza de la tasa de interés de 10,25% a 11,25%, cuando puedo haber subido 25, 50 o 75 puntos, pero este detalle no hace parte de las opiniones de los firmantes y más bien enfatizan, en todo legitimador, sobre la “autoridad” del emisor. Claramente, esta postura desplaza el debate desde la validez del argumento hacia la autoridad que encarna el banco central, es decir, prácticamente es la supremacía de la racionalidad tecnocrática, la cual no puede ser refutada. Bien decía el profesor de economía Homero Cuevas que no hay ideólogo más puro que el tecnócrata o técnico. Llego la hora de levantar ese velo. La carta también plantea que la estabilidad de precios es el núcleo del mandato institucional para el Banco, en coherencia con la ortodoxia monetaria contemporánea y atribuye la reducción de la inflación desde niveles del 30% a la autonomía del Banco. Esta sentencia también luce exagerada a la luz de la historia económica, monetaria y política del país. Sería bueno que los decanos/as sustentaran dicha afirmación. En cambio, no se pronuncian ni se preguntan por cuál podría ser el impacto del alza de la tasa de interés sobre los hogares endeudados, las pequeñas empresas, el empleo, la inversión y la senda de crecimiento de la economía, es decir, la carta problematiza el daño de la inflación, pero no el daño del ajuste. Ese desequilibrio argumentativo es justamente uno de los puntos del debate nacional que se acaba de abrir. Queda la idea de que los firmantes buscan plantear la inflación como núcleo moral del discurso. Finalmente, los decanos/as dejan en la sociedad una profunda preocupación debido a que afirman: “en nuestras clases y universidades entrenamos economistas en sólidos métodos de análisis”. Si la carta defiende la independencia del Banco Central y dicen que en las clases entrenan a los estudiantes en sólidos métodos, pues se sobreentiende que es para defender dicha independencia. Por lo tanto, la carta parece asumir como universalmente válido un marco de análisis compatible con la tradición de banca central independiente y la inflación objetivo, sin discutir nada más, como la coordinación de políticas, el aporte de la política monetaria a los objetivos sociales del Estado, etc., estos temas parecen no están dentro del campo de la formación de sus economistas, quizá cayendo en una hegemonía doctrinal. Sí resulta cuestionable el hecho que confiesen que entrenan a sus estudiantes, pues la sociedad no espera un entrenamiento, sino una formación; porque el entrenamiento claramente hace referencia y pertenece al adiestramiento técnico, operativo y repetitivo. Quienes entrenan son los deportistas, los operarios, los algoritmos; pero la universidad, en sentido clásico, no existe para entrenar, sino para formar y ojalá con pensamiento crítico. Un entrenamiento no soporta dicho pensamiento crítico, porque entrenar implica optimizar desempeños dentro de un marco previamente dado; mientas que formar implica desarrollar la capacidad de cuestionar el marco mismo. Tal vez aquí estemos encontrando puntos interesantes para una amplia discusión y reforma de la formación superior. Decir que entrenan a los estudiantes es, sin duda, una revelación sobre una concepción instrumental de la universidad, quedando la institución y el proceso de formación reducido a la producción de capacidades técnicas, desplazando su función crítica, humanista y democrática. Justamente por eso se critica al neoliberalismo, que es el promotor de técnicos bien entrenados. Para terminar, conviene recordar que la UNESCO ha hecho énfasis en la importancia de avanzar en la formación de sujetos críticos, autónomos y capaces de cuestionar los propios métodos que aprenden. La universidad no debe adiestrar operadores de modelos, sino formar intelectuales capaces de pensar contra el método cuando la realidad lo exige. @petrogustavo @MinHacienda @PactoCol @wilsonariasc @AlfreMondragon @Matador000 @IvanCepedaCast @carolinacorcho @ClaraLopezObre @aida_quilcue @AidaAvellaE @MafeCarrascal @fecode @cutcolombia @CGTCol @CelsoTeteC @MeDicenWally @cofradiacambio @Jorge_BastidasR @JoseA_Ocampo @tamaraargote @AlejoToroAnt @_DanielOssa @DanielRMed @AntonioSanguino

Mis más sinceras disculpas con los economistas ortodoxos por tomarme el atrevimiento de opinar sobre algo que "no es" de mi experticia. Es que lo aprendí de ustedes que opinan de todo sin ser expertos en nada.


"Decanas y decanos de #economía de universidades del país hacemos un llamado a proteger la autonomía del banco central, y a respaldar al Banco de la República, su Junta Directiva y su equipo técnico." ⬇️

No había reparado en el peso de esa palabra hasta leer esta réplica con calma. Y francamente no creo que en la carta de los decanos esté ahí por accidente. Ese comunicado no salió de afán ni lo escribió una sola persona. Seguramente pasó por varias manos, tuvo revisiones académicas, institucionales, jurídicas y administrativas, y fue leído muchas veces antes de publicarse. Por eso me cuesta creer que hayan escrito “entrenamos” cuando querían decir otra cosa. Más bien me parece una elección consciente, y justamente por eso resulta tan reveladora. Como dice el profesor @coroneljecl, entrenar es enseñar a moverse dentro de un marco dado. Formar es algo más exigente. Es dar herramientas para entender ese marco, ponerlo en duda y, llegado el caso, controvertirlo. Por eso esa palabra, en ese comunicado, en este debate y realidad politica, importa tanto. Porque tal vez ahí se dice, sin querer queriendo que estás facultades de economía no están orientadas a formar economistas con pensamiento crítico, sino a entrenarlos para operar con solvencia dentro de una visión ya definida de la economía, del mercado, del Estado y de la política monetaria. Eso también ayuda a entender por qué tantos de sus egresados reaccionan como si ciertos arreglos institucionales no pudieran discutirse, sino apenas administrarse. No los formaron para interrogar el marco. Los entrenaron para moverse bien dentro de él. Y ahí está el verdadero debate. No en una palabra suelta, sino en todo lo que esa palabra deja ver.

El Centro de “pensamiento” Vida no es más que una reunión de contratistas del gobierno Petro que se disfrazan de académicos para justificar los ataques de Petro a la institucionalidad. Su director es Simón Gómez Azza contratista del despacho de Daniel Rojas en educación.

Es la idea más estúpida que he escuchado en mi vida. Pero no sorprende viniendo de su autor.

Esto parte de dos errores fundamentales: 1. No se trata solamente de una aversión tecnócrata a la inflación, sino de resolver una tensión entre el corto y el largo plazo. Un país, especialmente si considera la estabilidad macroeconómica como un activo importante, necesita tener..

The cross is part of the mission. The imperialist occupation of the world is disrupted from within; the violence that until now has been the law is unmasked. The poor, imprisoned, and rejected Messiah descends into the darkness of death, yet in so doing He brings a new creation to light. #HolyThursday

The cross is part of the mission. The imperialist occupation of the world is disrupted from within; the violence that until now has been the law is unmasked. The poor, imprisoned, and rejected Messiah descends into the darkness of death, yet in so doing He brings a new creation to light. #HolyThursday

@SebastianPRueda Es un grupo, no grupito Es enseñar economía, no “neoliberalismo” Usos comentarios son como los que hacen comentarios antivacunas o no creen en la teoría de los gérmenes: personas terraplanistas y anticiencia

Mis más sinceras disculpas con los economistas ortodoxos por tomarme el atrevimiento de opinar sobre algo que "no es" de mi experticia. Es que lo aprendí de ustedes que opinan de todo sin ser expertos en nada.

@SebastianPRueda Usted es medico, no economista, callese la jeta.





