Gustavo Petro@petrogustavo
Los antioqueños y antioqueñas son personas decentes y trabajadoras, pero sobre ellos y ellas cayó una plaga como al café, la plaga del narcoparamilitarismo que asesinó más gente en Antioquia que en otras partes del país.
Son los narcoparamilitares con poder en los gobiernos locales y nacionales los que mataron más gente en Antioquia y llenaron de sangre el departamento.
La falsa teoría de juntar seguridad democrática con autodefensas en las "Convivir" disparó el paramilitarismo en Colombia y eso nació en un gobierno concreto del departamento de Antioquia: el gobernador Álvaro Uribe Vélez desencadenó la tormenta paramilitar de extrema derecha desde Antioquia y el genocidio dejó a 200.000 colombianos asesinados en Antioquia y toda Colombia, si se suman a esa cifra los desaparecidos, y las cosas comunes.
La mortandad de la violencia son los cien años de soledad de Colombia.
Cocaína y armas impulsaron una maquinaria de muerte desde el estado. Un verdadero terror de bandera negra
Fué más desgraciada la alianza entre políticos antioqueños y colombianos con los paramilitares, que la realizada entre generales del ejército y los paramilitares para destruir de manera falsa a la guerrilla insurrecta.
El aparato paramilitar mortal se dedicó fué a controlar la población usando el miedo, ese miedo lo ví en los ojos de la gente detrás de las puertas cerradas de las familias que alcanzaba a observar desde mi carro blindado, cuando pasé por Ituango hacia el Aro, ya en ejercicio de la presidencia .
El miedo generalizado en provincias antioqueñas y comunas populares, el miedo a morir bajo las armas de los narcos en Medellín o en alguna vereda de Urabá, o en el Magdalena medio, o en Segovia o en Remedios. Eran narcos armados articulados desde el estado exterminando población civil por razones que tenían que ver con la construcción social de las rutas del narcotráfico de cocaína hacia EEUU.
Claro que el pueblo trabajador de Antioquia fue masacrado por la alianza narcoparamilitar con funcionarios públicos y senadores.
Mi debate en el parlamento colombiano sobre el paramilitarismo en Antioquía del año 2007, descubrió zona por zona la articulación entre narcotraficantes y políticos en Antioquia.
Lo que corresponde al pueblo antioqueño es levantarse contra las mafias que los extorsionan y liberarse.
El camino de la industrialización y de la agricultura es la senda que puede construir una Antioquia industrializada y culta, sin miedos y con su juventud de hombres y mujeres dispuestas a luchar por la libertad y por Colombia Grande.