
Bastó que un narcotirano socialista, responsable de crímenes comparables a los de Jorge Videla y Pablo Escobar (juntos), fuera capturado, para que buena parte de la izquierda mundial mostrara su verdadera naturaleza: xenofóbica, racista, autoritaria, intolerante, acomplejada y antiliberal, profundamente irrespetuosa de la libertad, la democracia y los derechos humanos, y de la lucha de los pueblos por hacer valer su voluntad expresada en las urnas y en cada grito de auxilio frente a la barbarie. Tras años llamando “fascista” a quien piensa distinto, terminaron convirtiéndose exactamente en eso. Y están tan alienados que ni siquiera lo advierten. Es maldad pura de acomplejados. Y por más que lo nieguen en el futuro, no podrán desprenderse de ese hedor a dictadura, tortura, odio e hipocresía. Memoria.






















