Agustín Laje@AgustinLaje
Te explico en fácil como se operó el FRAUDE en Perú.
Objetivo del fraude: poner a un izquierdista en segunda vuelta para enfrentar a Keiko Fujimori y reeditar lo ocurrido en 2021, cuando ganó Castillo por 41mil votos. Para eso, el candidato a eliminar en primera vuelta se llama López Aliaga.
Paso a paso del fraude:
1) Conseguir encuestadoras que, a pocos días de las elecciones, bajen a López Aliaga del segundo lugar a través de un doble escenario: el crecimiento ficticio de otro candidato de derechas que venía muy por atrás, por un lado, y el repentino ascenso de un izquierdista que va preparando el terreno para que, el día de las elecciones, no haya tanta sorpresa. Este papel lo cumplió muy bien IPSOS.
2) Conseguir que los principales medios de prensa difundan esta información casi como si fuera un hecho consumado. En 2021, El Comercio, a una semana de las elecciones, ponía en su tapa el sondeo de IPSOS, con López Aliaga en séptimo lugar, y Hernando de Soto bien arriba. Al final, fue una burda mentira: López Aliaga estuvo a un punto de pasar a segunda vuelta, y Hernando de Soto quedó atrás. En 2026, estos medios hicieron exactamente lo mismo; y ustedes se preguntarán, ¿por qué? Simple: López Aliaga ha prometido cortar la pauta estatal.
3) El día de las votaciones, se calca de Venezuela la Operación Morrocoy. Lleva el nombre de una tortuga, porque consiste en ralentizar el proceso en las zonas donde gana la derecha para que la gente se canse y desista de votar.
Pues bien, el vocero de la ONPE reconoció hacia las 3pm por televisión, que el 19% de las mesas electorales de Lima no habían sido instaladas. Por ley, debían de abrir a las 7am. Esta demora derrumbó la participación justo en la región donde López Aliaga consigue la mayoría de sus votos. Se calcula que 800mil votos dejaron de emitirse por culpa de esto. Ni la pandemia había perjudicado tanto.
4) Durante la jornada electoral, además, hay que hacer muchas otras cosas que contribuyen al fraude: entregar papeletas (cédulas) rayadas y con errores en Lima para que sean anuladas a posteriori: romper las actas allí donde se advierte un triunfo amplio de López Aliaga; arrojar urnas de votación a la basura (como también se acaba de documentar); duplicar votos y hasta hacer votar a los muertos. A cada minuto surge nuevas pruebas de todo esto.
5) La maniobra necesita quienes la oculten y la disfracen de legitimidad. Para eso, además del grueso de la prensa, se aseguran de conseguir observadores internacionales manifiestamente comprometidos con la izquierda. Así, por ejemplo, la socialista radicalizada que envió la Unión Europea: mientras decenas de miles de limeños se quejaban porque sus mesas no abrían, aquélla salía por TV diciendo que todo marchaba a la perfección. Pero también observadores chavistas y petristas, que convalidaron la maniobra.
6) Una vez que el escándalo estalla, hay que disfrazarlo de “accidente menor” y de “ineficiencia” de la empresa contratada para transportar material. Así, quedaría como un error inocente de un privado, y no como lo que es: una maniobra política. Por cierto, la empresa Gálaga ya está mostrando documentación que acredita que estaba todo listo para salir, pero que la ONPE (la oficina de procesos electorales) le demoró la salida adrede.
7) Cuando los votos empiezan a contarse, la encuestadora copartícipe del fraude entra en acción una vez más: presenta un “conteo rápido” que pone a la izquierda en segunda vuelta. Llamativamente, desentona demasiado con los resultados de otras encuestadoras (como Datum), pero no importa: anticipa lo que, por la fuerza, harán que ocurra.
8) Avanza la contabilización. López Aliaga va segundo. En la madrugada del segundo día de escrutinio, cuando la inmensa mayoría duerme, meten en masa los votos de zonas rurales y Sánchez, el candidato de izquierdas, pasa del 6to lugar al 2do en un abrir y cerrar de ojos.
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