
Escribo en Letras Libres un artículo sobre el interés de nuestros querido Perec en las postales. «A Georges Perec nunca le gustó viajar. Pasó años sin irse de vacaciones, incómodo con la idea de desplazarse como lo hacen tantos turistas. Esta actitud se inscribe en su inclinación hacia lo infraordinario: un rechazo de lo espectacular, de los grandes titulares que parecen definir la vida de una persona. Frente a ello, Perec reivindicaba lo aparentemente insignificante: lo banal, lo cotidiano, lo evidente. “Ya no lo exótico sino lo endótico”. [...] En un proyecto de 1980, también basado en postales y que quedó inédito, titulado “Vestigios de algunas vidas”, Perec escribe: "De estas cartas torpes en las que, en definitiva, no se dice otra cosa que se está todavía vivo y que se espera volver a verse pronto, me parece que emerge algo que constituye el tejido mismo de nuestra existencia en lo que tiene de más cotidiano y más cercano: una historia olvidada, tan poco importante frente a los nombres de los generales y de las batallas, pero que cuenta mucho más de qué está hecha nuestra vida que lo que los historiadores, la mayoría de las veces, nos cuentan"». Enlace: letraslibres.com/literatura/las…