Alan Daitch@AlanDaitch
Hay un chico de Lanús que está a punto de hacer sonar la campana de Wall Street y casi nadie en Argentina sabe quién es.
Se llama Guillermo Rauch. Fundó Vercel y creó Next.js, que es, para que se entienda, algo así como el esqueleto invisible sobre el que se construyen miles de páginas y apps que abrís todos los días: Netflix, TikTok, OpenAI, Notion… todas apoyadas, en parte, sobre algo que escribió un tipo que nunca terminó el secundario.
Vercel hoy vale 9.300 millones de dólares, sus ingresos se triplicaron en un año: pasaron de 100 a 340 millones y el IPO ya está confirmado para el 2027.
Pero lo más interesante no es la plata, sino lo que deja como enseñanza para cualquiera que quiera emprender.
Uno: empezá antes de estar listo. Rauch arrancó a programar a los 10, en la pieza de su casa, sin pedirle permiso a nadie.
Dos: el título no te salva ni te condena: dejó el colegio, se fue a San Francisco a los 18 sin un papel bajo el brazo y terminó armando una de las herramientas más usadas por los desarrolladores del mundo.
Tres: en la fiebre del oro, el que gana casi nunca es el que busca oro: es el que le vende la pala a todos los demás. Vercel no entrena modelos de IA, no compite con OpenAI, no vende un chatbot: le da la infraestructura para que los demás lo hagan.
La mayoría de la gente que piensa en emprender ni siquiera se anima a dar el primer paso. Brindemos por el pibe de Lanús que se animó y triunfó. El que no arriesga, no gana.