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LECTURA DOMINICAL OBLIGADA: ¿Estás dispuesto a vender tu herencia eterna por un voto?
Hermano, hermana… detente un momento y mira tu corazón delante de Dios. Ojalá esta reflexión te haga tomar conciencia.
La Palabra del Creador del Universo es clara y no deja lugar a dudas:
“No se asocien íntimamente con los que son incrédulos. ¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad? ¿Cómo puede la luz vivir con las tinieblas? ¿Qué armonía puede haber entre Cristo y el diablo? ¿Cómo puede un creyente asociarse con un incrédulo? […] Por lo tanto, salgan de entre los incrédulos y apártense de ellos, dice el Señor. No toquen sus cosas inmundas, y yo los recibiré a ustedes.”
(2 Corintios 6:14-17 NTV)
No se trata de preferencias políticas ni de “el menor de los males”. Se trata de lealtad al Señor. Cuando un hijo de Dios, que dice tener una relación viva con el Creador, decide apoyar una candidatura cuya fórmula vicepresidencial practica abiertamente estilos de vida y promueve agendas que la Biblia califica como pecado y abominación, algo muy grave está ocurriendo en su interior.
Paloma Valencia es una mujer valiente y de convicciones fuertes, pero su vicepresidente, Juan Daniel Oviedo, representa lo contrario a los principios que Dios estableció para la familia: el diseño sagrado de un hombre y una mujer. Detrás de esa candidatura se mueven fuerzas que buscan quebrar la familia tradicional, redefinir lo que Dios mismo instituyó y abrir puertas a lo que la Escritura llama tinieblas.
Y tú, que conoces la Palabra, que oras, que lees la Biblia… ¿realmente vas a prestar tu voto, tu voz y tu influencia para que eso avance?
Piensa en tus hijos.
Piensa en tus nietos.
Piensa en la nación que les vas a dejar.
¿Es esto lo que quieres que hereden? ¿Un país donde la luz se mezcle voluntariamente con las tinieblas? ¿Donde el templo del Espíritu Santo haga alianza con lo que se opone abiertamente a Dios?
Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo son hombres de principios claros, temerosos del Señor, que no esconden su fe ni negocian los valores eternos. Ellos representan una oportunidad real de levantar a Colombia sobre la base del temor a Dios, la moral y la verdad.
No se trata de partidos ni de banderas humanas.
Se trata de a quién le perteneces.
Si tu fe es verdadera, no puedes tener comunión con lo que se opone al Reino de Dios. No puedes llamar “buena opción” a lo que Dios llama inmundo. El Señor sigue diciendo hoy: “Sal de en medio de ellos y apártate… y yo te recibiré”.
Esta no es una elección más.
Es un momento de definición espiritual.
Que tu conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, responda con honestidad:
¿A quién servirás?
¿Al Dios que te creó y te redimió con sangre… o a una conveniencia política que mañana traerá consecuencias eternas?
Dios aún busca un remanente en Colombia que no doble su rodilla ante Baal.
Que no negocie su luz con las tinieblas.
Que ponga a Dios y a su Palabra por encima de todo.
Ese remanente… ¿incluye tu voto?
Ese remanente… ¿incluye tu vida?
Que el Espíritu de Dios hable fuerte a tu corazón en esta hora.
El tiempo de decidir es ahora.
Que Dios tenga misericordia de Colombia… y de cada uno de nosotros. 🙏
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