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Pelícano 823
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Pelícano 823
@823Pelicano
Demócrata, Republicano. Quién no quiere razonar es un fanático; quién no sabe razonar es un tonto y quién no se atreve a razonar es un esclavo.
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Era febrero de 1982 y el sol uruguayo caía a plomo sobre la costa de Punta del Este. Los veraneantes, ajenos a la tormenta que se avecinaba en el Atlántico Sur, miraban con asombro la mole gris que se recortaba contra el horizonte. El crucero ARA “General Belgrano” había fondeado en la bahía de Maldonado, y su presencia era tan majestuosa como inquietante.
El buque, que entonces lucía el número de casco C‑4, medía casi 185 metros de eslora y desplazaba más de doce mil toneladas. Para los pescadores artesanales y los turistas que paseaban por la rambla, era un espectáculo inolvidable: sus cañones de 152 milímetros apuntaban al cielo vacío, y su puente de mando, heredero de otra época, pareía custodiar secretos de medio siglo de historia.
Nadie imaginaba que aquella escala, una más en un viaje de instrucción, sería la última visita del veterano crucero a aguas amigas.
Horas después de echar anclas, la rutina a bordo se quebró. Una de las calderas principales sufrió una avería grave —testimonios posteriores hablan de un incendio en una máquina— y la tripulación debió trabajar contrarreloj para controlar los daños. No hubo heridos de gravedad, pero la falla obligó al “Belgrano” a regresar apresuradamente a su base de Puerto Belgrano, donde permaneció en dique seco durante febrero y marzo. Esa avería, paradójicamente, sellaría su destino: si hubiera estado plenamente operativo, quizás habría navegado hacia el sur semanas antes y su historia podría haber sido distinta.
El autor de esta nota, entonces un joven que caminaba por la rambla, recuerda la impresión que causaba aquel crucero. Lo que pocos sabían es que el “General Belgrano” era mucho más que un veterano de la Armada Argentina: había sido botado como USS “Phoenix” en 1938 y sobrevivió milagrosamente al ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Más tarde, en la Guerra de Corea, transportó al general Douglas MacArthur durante el audaz desembarco de Inchon, una maniobra que cambió el curso del conflicto. Esa doble condición de resucitado y testigo de la historia le confería un aura casi legendaria.
Dos sobrevivientes del hundimiento, que aquel febrero estaban a bordo, compartieron con el tiempo sus recuerdos. Pedro Moyano, entonces conscripto, relata: “Fondeamos frente a Punta del Este. Era hermoso ver la costa iluminada. Nadie hablaba de guerra. Lo que más nos impactó fue la avería; después supimos que ese arreglo nos retrasó”. Juan Carlos Miranda, también conscripto, alcanzó a tomar una fotografía memorable desde una lancha de arrime: en la imagen se ve el crucero entero, con la bahía de Maldonado de fondo y la silueta del puerto de Punta del Este a babor. Esa foto, una de las últimas que se tomaron del barco en aguas uruguayas, ha circulado entre los veteranos como un tesoro melancólico.
El 2 de mayo de 1982, a las 15:57 horas, el submarino británico HMS “Conqueror” lanzó dos torpedos Mark 8 contra el “Belgrano” fuera del área de exclusión. El primero impactó cerca de la proa; el segundo, devastador, detonó en la sala de máquinas. En pocos minutos, el casco se escoró a babor y desapareció bajo las aguas heladas del Atlántico sur. Murieron 323 argentinos —casi la mitad de los caídos en toda la guerra—. Los sobrevivientes, muchos de ellos quemados por el combustible en llamas, lucharon horas en balsas hasta ser rescatados.
Hoy, sábado 2 de mayo de 2026 se cumple un nuevo aniversario de aquella tragedia. En la bahía de Maldonado, el viento sigue trayendo el olor a sal, pero ya no se divisa la mole del “Belgrano”. Solo queda la fotografía de Miranda y el testimonio de Moyano y tantos otros que, como ellos, vieron por última vez su barco desde la costa de Uruguay, cuando el verano se despedía y la guerra era apenas un rumor lejano.
El crucero que sobrevivió a Pearl Harbor y sirvió a MacArthur no pudo sobrevivir a la noche del 2 de mayo. Pero su último fondeadero en aguas uruguayas, aquel fugaz febrero de 1982, sigue vivo en la memoria de quienes lo vieron imponente y efímero, como un gigante que ya sabía que no le quedaban muchos puertos por tocar. Crédito imagen: Juan Carlos Miranda. Quizás, la unica imagen del crucero en la Bahía de Maldonado. @Armada_Arg #crucerogeneralbelgrano #islasmalvinas @USNavy

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La Especialista es ella?? 🤣🤣🤣
No podés ser tan rostro. El asesino se burló de toda esa gente que lo apoyó en la marcha. No respetó los límites con su tobillera. Habló y usó a sus hijos, como si fuera un padre ejemplar y vos te prestaste a toda esta novela mediatica. Creo que es hora la Justicia te convoque👇👇👇

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@alnigge Exacto. No podes enviar remedios caros a Cuba y negarselos a un científico uruguayo ...solo por quienes son y lo que representa el régimen cubano para vos.
@Contraviento_uy
@DMoreirauy
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