
Hace años no iba a almorzar al norte. Estaba soñando con sentarme en la grama a comerme una parrillada bajo el sol sabanero. Pero a pesar de que el clima en el celular daba una probabilidad del 30% de lluvia, cayó el diluvio universal con todo y granizo. Sonreí, como muchos que estábamos debajo de un techo, todos probablemente pensando lo mismo: “esto no me va a dañar el día”. Cuando nos entregaron nuestro canastico de delicias, chorizo, carne, papita criolla, guacamole y arepa de chócolo repleta de queso, nos quedamos esperando a un señor que amablemente estaba llevando con un gran paraguas a los comensales a un comedor con techo, pero como vi que se estaba demorando, resolví irme sin paraguas. ¿Qué daño puede hacer la lluvia? Cuando entramos al comedor, todas las mesas estaban ocupadas, pero había varias sillas vacías entonces pregunté si era posible usar las sillas sin mesa y comer ahí en la mitad del salón. Obviamente dijeron que no había problema, teniendo en cuenta las circunstancias. Al rato, una mesa se desocupó y una de las señoras al levantarse me miró y me dijo que la tomara. Le respondí que no gracias, nosotros solo éramos dos y había gente con familias que seguramente le sacaría mejor provecho ella me devolvió una mirada desconcertada. Enseguida una pareja aprovechó y tomó la mesa, y pensé… egh, no todo el mundo razona igual, pero no importa, vine a disfrutar. Pocos minutos después, un señor que estaba con su familia, esposa y 4 hermosos hijos todos menores de 12 años, nos convidó a su mesa. Aceptamos sin reparo. Los saludamos, les agradecimos el gesto y procedimos a terminar nuestro almuerzo sabanero. De pronto el señor me miró y me dijo, me gusta su manija. Yo tenía puesta mi manija de Firme por la Patria. Me alegré mucho y le respondí: “no sólo tengo eso, mire mi camiseta”, (tenía una con un logo de un pequeño tigre) que dice atrás Abelardo de la Espriella presidente. El señor me dijo, “ESE ES”. Yo le respondí que estoy de acuerdo pero quería conocer sus razones para apoyarlo. Me dijo que le gusta que Abelardo es un hombre de familia y de principios. Que es el presidente que necesita Colombia porque no le tiembla la mano con los bandidos y que si él estuviera sólo, se las arreglaría como pudiera pero le preocupa el futuro y la seguridad de sus hijos. Añadió que hasta se iría del país pero tiene 4 hijos y quiere un futuro con libertad para ellos. Los que somos padres sabemos que lo que él dice es verdad, porque la seguridad de nuestros hijos está por encima de la nuestra. Charlamos un rato más sobre Abelardo, sobre lo que aspiramos para el país y después me puse a jugar con sus hijos. Nos inventamos un juego de poner una papita criolla debajo de un vaso de cartón para adivinar dónde estaba la papita. Compartimos con esa hermosa familia por ahí una hora hasta que la lluvia cesó un poco. Al señor le quiero agradecer habernos dejado compartir con ellos y su amor por la Patria. Esa es la gente buena de Colombia.


























