Antonio Ayuso.@CondeSala20
Esta es la realidad que las empresas de este país no quieren que sepas porque les sale más barato "alquilarte" que contratarte.
Entré en el despacho de RRHH sin llamar.
—Ya está bien, Lucía. Acabo de ver a Manuel llorando en el vestuario. 45 años, el mejor operario de la sección de corte, y lo acabas de echar a la calle por un WhatsApp.
Ella ni siquiera levantó la vista del ordenador.
—Yo no he echado a nadie, Javi. Simplemente no le hemos renovado el contrato a través de la ETT. Fin de la historia.
—¿Fin de la historia? —tirando el cuadrante sobre su mesa—. Ese hombre lleva un año aquí. Ha formado a todos los críos que han pasado por la línea. Se sabe las máquinas mejor que el ingeniero. ¡Se merece el contrato fijo que le prometisteis!
Ella cerró la tapa del ordenador y me clavó la vista.
—¿Fijo? ¿Tú sabes lo que nos cuesta un despido si mañana cae un pedido de Alemania? La ETT es un grifo: si necesito agua, lo abro; si no, lo cierro y no me cuesta un euro. Manuel es un recurso externo. Como el que nos alquila las carretillas.
En ese momento, Manuel entró para recoger el finiquito de miseria que le tocaba.
—He dado mi vida por esta fábrica —dijo con la voz rota—. He hecho horas extra que no me tocaban, he enseñado a chavales que no sabían ni coger una llave inglesa. ¿Y ahora me decís que "el modelo no fomenta la contratación"?
—Manuel, no es personal —dijo ella con esa frialdad corporativa que da asco—. Es estrategia financiera. La ETT se lleva su comisión, nosotros nos ahorramos el riesgo y tú... bueno, tú has tenido trabajo un año.
—No he tenido trabajo —sentenció Manuel—. He sido un número en una factura de Adecco. Soy carne de cañón para que vuestro balance de resultados salga en verde a final de mes. Mañana traeréis a otro desgraciado para que yo lo forme y en seis meses le daréis la misma patada.
Se fue. Sin apretón de manos. Sin las gracias.
El Resultado:
El lunes entran tres chavales de 19 años. No tienen ni idea de seguridad laboral, no saben manejar el puente grúa y, lo peor de todo, no les importa. Saben que en tres meses estarán fuera. La producción va a caer, habrá accidentes y mis veteranos están tan quemados que ya ni saludan. La empresa prefiere pagar un 30% de margen a una multinacional de ETT antes que darle estabilidad a un padre de familia.
La Reflexión:
En España hemos legalizado el tráfico de personas bajo el nombre de "flexibilidad laboral".
Las ETTs son los nuevos negreros de guante blanco. Se lucran con un sistema diseñado para que el trabajador nunca eche raíces, nunca pueda pedir una hipoteca y viva en un estado de terror constante al lunes siguiente.
Es una estafa estructural: la empresa usuaria evita la responsabilidad, la ETT se queda con el margen del sudor ajeno, y el trabajador se queda con las migajas y el corazón en un puño.
Nos han vendido que la temporalidad es necesaria para la economía, pero la realidad es más cruda: es una transferencia de riqueza de la clase obrera a los intermediarios. Si tu empresa necesita alquilar personas para no "arriesgar", tu empresa es un parásito social.
Basta ya de llamar "periodo de prueba" a lo que es, simplemente, explotación institucionalizada. El trabajador no es un activo que se alquila, es la sangre que mueve tu fábrica. Y si lo tratas como basura, no te quejes cuando todo el sistema huela a podrido.