Carlos Fernández retweetledi

Soy ciclista de montaña y pedaleando de Alaior a Maó, me encontré con un horrible parque solar en construcción que desfiguraba por completo el paisaje. Esa experiencia me llevó a investigar y lo que descubrí me confirmó lo que intuía: los grandes parques solares en suelo rústico son una amenaza ambiental y un engaño energético. Se anuncian en megavatios que solo se alcanzan al mediodía y en días despejados, pero el resto del tiempo Menorca sigue dependiendo de la quema de gasóleo en la central de Mahón, una fuente cara, contaminante y que contradice el discurso de la sostenibilidad. Mientras tanto, el campo de la isla, Reserva de la Biosfera, se sacrifica para instalar decenas de miles de placas que ni siquiera garantizan la electricidad básica de la población.
Los ejemplos son claros. El parque de Son Salomó en Ciutadella, con sus distintas fases, ocupa 68 hectáreas; el proyecto Menorca Renovable II en Maó ronda las 40 hectáreas; Menorca Renovable III en Es Mercadal devora 23 hectáreas y el Agrisolar de Es Mercadal se extiende sobre 20 más. Estas cifras se traducen en campos enteros convertidos en polígonos de vidrio y metal, un impacto que no solo destruye el paisaje, sino que también desplaza la agricultura y la ganadería tradicional que han dado forma a la identidad menorquina durante siglos. Todo ello bajo la promesa de una “energía limpia” que en la práctica es intermitente y obliga a seguir dependiendo del gasóleo, lo más sucio de todo.
La teoría detrás de las renovables es combatir el cambio climático, pero conviene poner las cosas en perspectiva: Europa representa apenas el 7 % de las emisiones globales, y el cambio climático es un problema planetario que no se resuelve sacrificando paisajes únicos como los de Menorca. Lo que hagamos aquí tiene un efecto casi irrelevante sobre la evolución del clima, pero sí puede tener consecuencias devastadoras para la isla, que vive de su belleza y de la preservación de su entorno. La energía solar sí tiene sentido en los tejados, donde no destruye paisajes ni ocupa hectáreas fértiles, por eso vendí Eolia Renovables, dedicada a proyectos a gran escala, y fundé Barter Energy, enfocada en la solar en los techos urbanos. En Menorca, lo responsable no es llenar el campo de placas, sino reforzar la interconexión con la península, que garantiza un suministro constante, más limpio y sin destrozar la isla. La verdadera sostenibilidad consiste en proteger el territorio al mismo tiempo que aseguramos la energía, y hoy Menorca se está equivocando de camino.
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