
El anuncio de @elheraldoco de respaldar abiertamente a un candidato presidencial a ocho días de la primera vuelta es grave. El Grupo Gilinski, dueño de El País, Semana y El Heraldo, deja claro que ha roto la neutralidad informativa, que es un deber ético. Cuando un medio quiebra esa neutralidad, se convierte en un actor político más. Y los medios no son actores políticos, son garantes del derecho a la información de la ciudadanía. Decir que con este respaldo buscan "guiar" el sufragio bajo un manto de "valores democráticos" es una contradicción profunda, porque la esencia de la democracia es la autonomía del ciudadano, no la línea editorial impuesta. Exigimos independencia periodística. Rechazamos cualquier intento de instrumentalizar la información. Los medios deben fiscalizar al poder, no proclamarlo. Que un medio anuncie que respaldará a un mandatario, pero que "lo vigilará si gana", no es contrapeso, es coartada. La democracia colombiana merece medios libres, no militantes. Merece periodismo crítico, no editoriales que pretendan reemplazar la voluntad popular; merece una libertad de prensa genuina, sin ataduras políticas, donde se garantice el derecho del pueblo a decidir sin campañas encubiertas, donde el único poder soberano sea el voto informado y autónomo.

























