





Federico Machado
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@FedeMachadoG
Médico Cardiólogo. Docente en Facultad de Medicina @UClaeh Instructor en Resucitación Cardíaca @cardiosaluduy Integrante de @medica_union @FEMIcomunica




























TEMA SAMID. PERDÓN URUGUAY. COMUNICADO PÚBLICO En defensa de la medicina uruguaya. Con gratitud, con datos y con la verdad. El señor Samid habló. Generalizó. Lastimó. Y quienes conocemos Uruguay de verdad, quienes hemos vivido de cerca lo que significa la medicina uruguaya en un momento límite, tenemos no solo el derecho sino la obligación moral de responder. Lo hago con respeto. Pero lo hago con toda la firmeza que me da la experiencia personal más profunda que un ser humano puede atravesar: la de haber visto a un médico uruguayo devolverle la vida a la persona que más amo. En enero de este año, un ser muy querido para mí sufrió una descompensación gravísima. Una sepsis agresiva, fulminante, de esas que no perdonan si el tiempo no está de tu lado. Lo que vino después fue la medicina uruguaya en su máxima expresión: el Sanatorio Cantegril, el Dr. Sanguineti y su equipo de colaboradores actuaron con una celeridad, un profesionalismo y una calidez humana que no encuentro palabras suficientes para describir. Hoy ese ser querido está vivo. Literalmente. Si no hubiera sido por esas manos, por esa decisión clínica tomada en segundos, por ese equipo que no soltó hasta ganar la batalla, hoy estaría llorando una ausencia en lugar de escribir estas líneas. Señor Samid, no le cuento esto de oídas. Estudié medicina en Uruguay. Conozco cómo se forman esos médicos, con qué rigor, con qué ética, con qué vocación. No terminé la carrera por razones personales, pero lo que aprendí en esas aulas y en esos hospitales me alcanzó para saber que la medicina uruguaya no merece ser reducida a un comentario liviano dicho para conseguir dos minutos de pantalla. Y si me permite, señor Samid, le voy a recordar algo que los argentinos tendemos a olvidar con una velocidad que debería avergonzarnos. Uruguay salvó a Diego Maradona. Aquella madrugada en Punta del Este, cuando el más grande de todos los tiempos llegó sin vida en los brazos de Guillermo Coppola, fueron médicos uruguayos quienes hicieron lo imposible. Fueron manos uruguayas las que devolvieron al mundo al mejor jugador de fútbol de la historia. Eso no fue un milagro espontáneo. Fue medicina de excelencia, protocolo, entrenamiento y amor por la profesión. Qué paradoja, señor Samid. Qué paradoja tan dolorosa. Mientras Uruguay salvaba a Diego aquella noche, hoy en Argentina está a punto de comenzar un juicio por abandono de persona seguido de muerte contra los médicos argentinos que lo trataron en sus últimos días. No lo digo para atacar a nadie. Lo digo porque los contrastes a veces son la única manera honesta de poner las cosas en perspectiva. Los argentinos tenemos una deuda enorme con Uruguay. Nos reciben siempre con generosidad, con hospitalidad, con una nobleza que no siempre supimos devolver. La única rivalidad legítima y hermosa que existe entre nuestros pueblos pasa por el fútbol, y aun ahí el respeto es la regla. Todo lo demás es una familia. Y a la familia no se la hiere con generalizaciones irresponsables. Generalizar es fácil. Es cómodo. No exige rigor ni le cuesta nada a quien lo hace. Pero sus palabras, señor Samid, llegaron a un país que no las merece, a médicos que se levantan cada día a salvar vidas, y en mi caso particular, llegaron a lastimar la memoria de lo que esos médicos hicieron por alguien que hoy respira gracias a ellos. Mi agradecimiento al Sanatorio Cantegril, al Dr. Sanguineti y a cada integrante de su equipo, y a las enfermeras es eterno, incondicional y público. Lo digo hoy, lo diré siempre. Y a Uruguay, como país, como pueblo, como tierra de médicos extraordinarios: gracias. Gracias de parte de un argentino que sabe muy bien lo que hicieron por los suyos. Por los míos. Por todos nosotros. Con respeto, con verdad y con la gratitud más honda que puede expresar un hombre. Gregorio Dalbon.



Los uruguayos se enojan conmigo porque de casualidad, producto de la experiencia que me tocó vivir internado allá, les marqué una realidad que es que el sistema de salud que tienen, es muy precario. Pero con el tiempo se van a dar cuenta que lo que dije sobre la medicina de mala calidad que tienen es real. Maquinas antiguas, médicos inexpertos, falta de insumos, etc. No deberían enojarse, deberían prestar atención a este tipo de observaciones así pueden sacar la medicina de abajo de la alfombra. Es muy precaria. Háganlo por ustedes tambien, no solo por los turistas. Ustedes se merecen tener un sistema de salud a la altura de los mejores países del mundo, como tiene la Argentina. Hoy se enojan, mañana me lo van a agradecer.
