Pablo Malo@pitiklinov
Os copio la última entrada en mi blog sobre
La guerra en psicología moral entre Jonathan Haidt y Kurt Gray
Y por qué va ganando Kurt Gray:
(Los enlaces funcionan en el blog)
Los que seguís el blog ya me habéis oído hablar muchas veces de Kurt Gray pero para el que no lo conozca, Gray es un psicólogo social estadounidense, actualmente Weary Foundation Endowed Chair en Psicología Social en la Ohio State University (Ohio State), donde dirige el Deepest Beliefs Lab y el Center for the Science of Moral Understanding. Autor de cientos de artículos y de varios libros, en particular Outraged, del que ya he hablado aquí.
Jonathan Haidt es mucho más conocido. Es el hombre que revolucionó la psicología moral con su teoría de los fundamentos morales, autor del libro La Mente de los Justos y el psicólogo con el que yo me fui introduciendo en este campo de la moral en primera instancia. Ahora Jon ha dejado la psicología moral de lado y está enfrascado en otra guerra, ésta contra los móviles y las redes sociales.
Bien, la cosa es que Haidt y Gray tienen una pelea desde hace una década con respecto al funcionamiento de la mente moral humana. Y Kurt Gray acaba de escribir un post en el que cuenta toda la historia precisamente porque se ha publicado recientemente un estudio muy importante de su laboratorio que le da la razón, siempre desde su punto de vista, claro (que también es el mío).
Así que en esta entrada voy a hacer un resumen de esta pelea. Voy a contar primero brevemente lo que dice Haidt y después entraremos en la pelea y lo que dice Gray. Por último hablaremos de lo que aporta el reciente artículo del equipo de Gray y cómo está la situación ahora mismo.
¿Qué es lo que dice Jonathan Haidt sobre la mente moral humana?
Haidt construyó la Teoría de los Fundamentos Morales que dice que la moralidad no es monolítica sino que -a semejanza con el sentido del gusto- tiene diferentes “sabores” o pilares. Estos fundamentos son:
-Cuidado/Daño
-Equidad/Justicia/Engaño
-Lealtad/Traición
-Autoridad/Subversión
-Santidad/Degradación
-Libertad/Opresión
Según Haidt, los progresistas (en el original dicen liberales pero el término liberal en EEUU tiene otro significado que yo voy a traducir por progresistas) se basan principalmente en los dos primeros pilares, el cuidado y la equidad. Los conservadores recurren también a esos dos, pero añaden la lealtad, la autoridad y la pureza. Según Haidt estaríamos ante mentes morales distintas, lenguajes morales distintos.
Pero la aportación de Haidt no es sólo hacer una clasificación sino que explica (o defiende, ya que es una teoría o hipótesis) que la evolución nos dotó de cinco o seis sistemas morales (los fundamentos) porque cada uno resolvía un problema diferente de supervivencia y cooperación en nuestros ancestros. Estos serían los problemas evolutivos, lo que se llama en lenguaje evolucionista las presiones evolutivas, que resuelven:
Cuidado: proteger a los vulnerables, proteger a los niños y a los débiles del grupo (sin esto los bebés se mueren)
Equidad/Justicia: evitar que otros se aprovechen de ti o del grupo (evita parásitos y freeloaders)
Lealtad: ayuda a formar coaliciones o equipos grandes y cohesionados para la guerra y la caza.
Autoridad: permite que grupos grandes funcionen sin pelearse todo el tiempo. Mantener el orden jerárquico y la estabilidad del grupo
Santidad: protege al grupo de enfermedades y comportamientos “degenerados”. Evitar enfermedades, parásitos y comportamientos que degradan al grupo (asco y pureza)
Libertad: evita que un jefe o tirano abuse demasiado del poder. En general, resistir la dominación excesiva de otros.
¿Y qué es lo que dice Kurt Gray?
Gray sostiene que todos compartimos la misma mente moral, organizada en torno a una sola cosa: la percepción de que alguien está siendo victimizado. Lo llama la Teoría de la Moralidad Diádica, porque la plantilla central del juicio moral es diádica: un agente intencional que causa daño a una víctima vulnerable. He tratado esta teoría en entradas anteriores del blog.
Originalmente Gray llamaba a su teoría de la moralidad “moralidad basada en el daño”, pero recientemente ha pasado a hablar de “victimización”. En parte dice que se debe a un genuino avance teórico porque la victimización captura mejor la riqueza completa de lo que la gente percibe que el simple “daño”. Pero en parte es también un cambio estratégico. La Teoría de los Fundamentos Morales (MFT) había definido el “daño” de forma muy estrecha -básicamente como violencia física-, así que cuando Gray decía que “todo se reduce al daño”, la gente imaginaba puñetazos. La visión del daño de Gray es más amplia y se refiere a la percepción intuitiva de que una entidad vulnerable está siendo dañada.
El caso es que Gray empezó a enredar y tocarle las narices a Haidt con su teoría del daño/víctima en 2015. En abril de 2015, Chelsea Schein y él escribieron una entrada de blog titulada “Entendiendo el desacuerdo moral: liberales, conservadores y la plantilla basada en el daño que comparten”, en la que explicaban cómo progresistas y conservadores comparten la misma mente moral. En octubre del mismo año, Jonathan Haidt, Jesse Graham y Peter Ditto publicaron una entrada en el mismo blog titulada “El Volkswagen de la psicología moral” en la que respondían a Gray y Schein. Su respuesta los comparaba con la empresa Volkswagen que había sido pillada en aquella época manipulando los motores diésel para falsear las pruebas de emisiones. Haidt y cols. criticaron la metodología y los resultados de Gray y Schein hablando de “un taller de pruebas amañado a su favor” y concluyeron que igual había que llamarlos a revisión. En definitiva algo no muy amigable y un poco feo pero son cosas que pasan entre científicos.
Para entender el núcleo del desacuerdo entre estos dos autores tenemos que hablar de un famoso experimento mental propuesto por Haidt. Se trata de una viñeta en la que se describe una relación incestuosa entre hermanos y se pide a los participantes que juzguen el suceso. La viñeta o historia es ésta:
“Julie y Mark, que son hermano y hermana, están viajando juntos por Francia. Ambos están de vacaciones de verano de la universidad. Una noche se quedan solos en una cabaña cerca de la playa. Deciden que sería interesante y divertido probar a hacer el amor. Al menos, sería una experiencia nueva para cada uno. Julie ya estaba tomando la píldora anticonceptiva, pero Mark también usa un condón, solo para estar seguros. Los dos disfrutan de la experiencia, pero deciden no volver a hacerlo. Guardan esa noche como un secreto especial entre ellos, lo que les hace sentirse aún más unidos.
Entonces, ¿qué piensas tú? ¿Estuvo mal que tuvieran sexo?”
Jonathan Haidt intenta demostrar que la moral es fundamentalmente intuitiva y emocional, y no el resultado de un razonamiento lógico y consciente, como se había creído durante siglos (desde Platón y Kant hasta Kohlberg). La gente condena rápidamente estas acciones (dice que está “mal”) pero cuando se les pide que expliquen por qué está mal, no encuentran razones válidas (porque en las historias no hay daño, no hay víctimas, no hay consecuencias negativas). Aun así, se aferran a su condena y se quedan atascados, confusos, riéndose nerviosamente o diciendo frases como: “No sé explicarlo… simplemente está mal.” “Es asqueroso… no debería hacerse.” “No puedo decir por qué, pero lo sé.” Haidt lo llamó “atontamiento o embotamiento moral” (moral dumbfounding) y argumentó que esto era evidencia de que la moralidad va más allá del daño: que tenemos mecanismos separados («fundamentos» o «bases morales») para la pureza, la lealtad y otros aspectos.
Fijaos que Haidt da por hecho que no hay daño en escenarios como el del incesto (hay otros pero no vamos a entrar). Pero desde que leyó este artículo a Gray siempre ha pensado que los participantes sí percibían un daño. Igual objetivamente no hay un daño y Haidt lo descarta con rotundidad, pero sí hay una percepción de un daño y eso afecta al juicio de los participantes. Es como el miedo a volar de algunas personas. Objetivamente los datos dicen que es seguro y esas personas no tienen el mismo miedo a montarse en un coche que en un avión cuando, en realidad, las cifras de accidentes de tráfico son peores que las de los aviones. Pero evidentemente esas personas perciben un posible daño y esa percepción guía su conducta. Los participantes podrían pensar que esa relación incestuosa daña la relación entre los hermanos, o su dignidad, o daña a la sociedad porque si todo el mundo hiciera eso se pondría en cuestión valores sagrados o profundos de la misma…
¿Qué dice el último artículo de Kurt Gray?
Bueno, desde hace 10 años Gray lleva sacando artículos mostrando exactamente lo mismo: que la percepción de que alguien está siendo victimizado predice la condena moral en todos los tipos de violaciones, no solo en las que causan daño físico, sino también en las violaciones de “pureza”, de “lealtad” y en todas las demás. Cuanta más victimización se percibe, mayor es la condena. Esto ocurre tanto en progresistas como en conservadores.
Pero Gray explica que metodológicamente necesitaba una escala para medir lo que dice y poder demostrarlo más rotundamente, la Teoría de los Fundamentos Morales (MFT) se popularizó en parte gracias al Cuestionario de Fundamentos Morales. Así que el equipo de Gray se dio cuenta de este vacío en su argumentación y crearon la AoVs, las Suposiciones de Vulnerabilidad, que se refieren a cuánto asumen las personas que alguien (o algo) es especialmente vulnerable a ser victimizado.
Todo el mundo se preocupa por proteger a las entidades vulnerables del daño (víctimas), pero las personas discrepan fuertemente sobre quién es especialmente vulnerable.
Esta idea es fundamental porque conecta una mente compartida basada en el daño con las diferencias individuales en los juicios morales.
El aborto es un claro ejemplo: si crees que un feto puede sentir dolor, tendrás una visión moral muy distinta a la de alguien que lo ve como un simple montón de células sin sensibilidad. En el tema de la inmigración, los progresistas suelen presentar a los inmigrantes indocumentados como víctimas vulnerables que buscan seguridad, mientras que los conservadores los ven como una amenaza para los ciudadanos inocentes. En los debates sobre el cambio climático, se enfrentan el sufrimiento de los ecosistemas contra el sufrimiento de los trabajadores que pierden su empleo por las regulaciones ambientales. Los debates sobre atletas trans enfrentan el daño a las competidoras frente al daño a la persona trans.
En todos estos casos, el desacuerdo no gira en torno a si el daño importa o no. Gira en torno a quién está sufriendo el daño. Gray cols. construyeron esa escala de Suposiciones de Vulnerabilidad (AoV) para medir estas suposiciones. Para cualquier objetivo, los participantes responden a tres preguntas en una escala del 1 («nada vulnerable») al 5 («completamente vulnerable»):
«Creo que los siguientes son especialmente vulnerables a sufrir daño.»
«Pienso que los siguientes son especialmente vulnerables a ser maltratados.»
«Siento que los siguientes son especialmente vulnerables a ser victimizados.»
El caso es que armados con esta escala Gray cols. realizan 12 estudios (que han llevado años de trabajo) y publican un potente artículo. Las conclusiones son que todos los seres humanos compartimos una mente moral basada en el daño (harm-based moral mind): condenamos moralmente aquello que percibimos como daño o victimización. Sin embargo, progresistas y conservadores discrepan fuertemente no porque tengan “mentes morales diferentes”, sino porque tienen suposiciones muy distintas sobre quién es especialmente vulnerable a ser victimizado.
Los progresistas ven la vulnerabilidad como algo basado en grupos. Dividen el mundo en “víctimas especialmente vulnerables” (el medio ambiente, los “othered” -es decir, grupos minoritarios o marginados como inmigrantes, personas trans, minorías raciales, musulmanes, etc.-) y “opresores relativamente invulnerables” (los poderosos, las autoridades tradicionales y los grupos mayoritarios dominantes). Amplifican las diferencias de vulnerabilidad entre grupos.
Por contra, los conservadores ven la vulnerabilidad como más individual y distribuida de forma más uniforme. Creen que cualquiera puede ser víctima, independientemente del grupo. Por eso tienden a minimizar las diferencias grupales de vulnerabilidad y ven a los poderosos (policías, empresas, autoridades) y lo divino (Dios, la Biblia, la bandera) como más vulnerables de lo que los liberales creen.
¿Y cómo va la guerra ahora?
Gray considera que ha ganado la guerra y que este artículo es inapelable. Observa también que su Teoría Diádica, que ha estado minusvalorada, empieza a tomarse en serio en congresos y reuniones y parece iniciarse un cambio de paradigma.
Igual os estáis preguntando qué importancia tiene esta guerra entre científicos para la gente de la calle como nosotros. Dice Gray:
“Las preguntas sobre cómo funciona nuestra mente moral importan más allá de la academia. Si la Teoría de los Fundamentos Morales (MFT) es correcta -es decir, si liberales y conservadores literalmente tienen mentes morales distintas-, entonces cerrar las brechas requeriría algo parecido a traducir entre lenguas alienígenas: reformular tu mensaje usando el vocabulario moral del otro lado. Y ese enfoque ha tenido resultados desiguales.
Si nuestra explicación es correcta, el desafío es diferente. Para entender a un conservador que se opone al matrimonio gay, no necesitas aprender un idioma moral extranjero. Solo necesitas comprender que esa persona percibe daño real -a las almas, al matrimonio, a los niños-, aunque tú consideres que esos daños son imaginarios. Para entender a un progresista que quiere cortar la financiación a la policía, necesitas comprender que él ve a los policías como agentes de daño contra comunidades vulnerables, y no como servidores públicos vulnerables.
Todo el mundo se preocupa por las víctimas. El desacuerdo radica en quién cuenta como víctima. Una vez que lo ves de esta forma, puedes tener una conversación de verdad: compartir evidencia, compartir experiencias y hacer visible la vulnerabilidad… en lugar de hablar cada uno en su propio idioma moral sin entenderse.”
A fin de cuentas lo que queremos es entender el mundo a nuestro alrededor y necesitamos tender puentes entre gente que pensamos diferente. Creo que la tensa y polarizada situación que vemos en el mundo actualmente indica que es urgente que encontremos maneras de que podamos convivir personas con diferentes ideas y visiones del mundo. Por eso es muy importante que entendamos cuál es la realidad de nuestra mente moral humana y la realidad que tenemos ahí afuera. Si partimos de supuestos equivocados no llegaremos a ningún lado. Personalmente estoy con Gray, creo que la Teoría Diádica de Kurt Gray nos ayuda a entender cómo pensamos y juzgamos los humanos y es un buen punto de partida para intentar mejorar las cosas.
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