Profe retweetledi

La crisis docente no empezó porque falte amor por enseñar. Empezó cuando el país confundió vocación con aguante, compromiso con sacrificio y servicio público con precariedad. A los maestros se les pide formar ciudadanos, contener violencias, llenar formatos, cubrir carencias y todavía sonreír.
El problema no es menor: si ser maestro deja de ser una opción digna, lo que se rompe no es sólo una carrera profesional. Se rompe la escuela pública, la movilidad social y la posibilidad real de que un niño encuentre en el aula algo distinto al abandono que ve afuera.
El gis no se quiebra por falta de vocación. Se quiebra porque le cargaron encima bajos salarios, burocracia absurda, poco respeto y la obligación silenciosa de sostener un sistema que casi nunca sostiene a quienes lo mantienen vivo.

Español

























