Hombre Imparable@Hombrelmparable
Tres personas quedan atrapadas en una isla: un empresario, un trabajador y un político.
El empresario construye una red para pescar.
El trabajador recoge madera y hace fuego.
El político organiza reuniones para discutir cómo repartir el pescado.
La primera semana sobreviven bien:
el empresario pesca 30 peces,
el trabajador cocina y mantiene el refugio,
y el político promete que pronto todos tendrán igualdad.
La segunda semana, el político propone una nueva regla:
“Es injusto que uno tenga más peces que otro. A partir de ahora, todo se repartirá por igual.”
El empresario acepta a regañadientes.
El trabajador también.
La tercera semana, el empresario deja de esforzarse tanto:
“¿Para qué pescar 30 si terminaré con la misma cantidad?”
Pesca 10.
La cuarta semana, el trabajador deja de trabajar horas extra:
“¿Para qué mantener el fuego toda la noche si da igual cuánto aporte?”
Trabaja menos.
Mientras tanto, el político sigue dando discursos sobre solidaridad y justicia social.
La quinta semana ya casi no hay comida.
La isla entra en crisis.
Y el político convoca otra reunión para debatir quién es el culpable.
Y así, amigos, es como muchas veces colapsan los sistemas donde se castiga al que produce y se premia al que solo administra discursos.