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@JoseDonlo
En defensa de lo publico, contra la injusticia, antifascista. Gora Palestina
Euskal Herrian Katılım Eylül 2022
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EHBildu ha dicho que tiene como referencia la política de vivienda de Viena. Esta información es muy clarificadora sobre dicho modelo 👇👌
Mobility Behaviour 👨🎓@davidlois_uned
"Un 76% de los pisos de Viena son de alquiler, 220.000 pertenecen al Ayuntamiento y 200.000 a cooperativas con apoyo público. El resultado es una oferta de alquileres baratos que presiona a la baja los alquileres del mercado privado" elpais.com/economia/vivie…
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Recordatorio.
La UCO sigue sin entregar el informe sobre el novio de Ayuso encargado hace 11 meses y el juez lleva medio año sin autorizar el acceso a sus cuentas publico.es/politica/tribu…
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Un padre abraza a su pequeña hija, que es una mártir, como si estuviera abrazando su corazón que ha dejado de latir. Última despedida, último abrazo.
No ignores lo que sucede en #Gaza no dejes de compartir 🙏 y difundir 👇🇵🇸 🍉😥
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@outsidersesp @PezAntonio Quiero agradecer de todo corazón que nos contéis las verdades que otros callan como bellacos.
Mila esker. Muchas gracias.
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El 6 de febrero de 1937, mi abuelo Manuel, conocido comunista berciano al que todo el mundo llamaba «el tíu Lelo», se encontraba echando la partida diaria en un bar de Vega de Valcarce, su pueblo y el de la mitad de mi familia, originaria de la pedanía de Ambasmestas. No llegó a terminarla. De repente, irrumpió en el local una pareja de la Guardia Civil que lo detuvo y lo sacó del bar a trompicones para llevarlo al cuartelillo cercano.
Ya saliendo del pueblo, los guardias le hicieron parar junto a un castaño y, allí mismo, uno de ellos le descerrajó varios tiros acabando con su vida sin más trámite. Mi abuelo tenía 58 años, cuatro menos de los que tengo yo ahora.
El miedo de mis padres hizo que en mi casa nunca se hablara de esta historia, hasta el punto de que ambos murieron sin soltar prenda.
Muchos años después, ya en el siglo XXI, mi oficio de periodista y mi interés personal me llevaron a investigar qué había sido de esa parte de mi familia, de la que prácticamente no sabía nada.
Pasé varios días en el pueblo, donde descubrí que la memoria histórica seguía viva en los más mayores. Así me enteré del hecho narrado. Investigando, llegué a conocer el nombre del guardia asesino, el que disparó, y el de su cómplice acompañante. El primero se llamaba Ignacio Gil Perdigones; y el segundo, Saturnino Puente Rey. Ambos murieron de viejos en la cercana Ponferrada. Impunes. Absolutamente impunes.
Gil Perdigones siguió haciendo de las suyas hasta muchos años después de terminar la guerra, y en algún lugar alguien guardará su correaje con varias muescas, pues mi abuelo no fue su única víctima.
El carisma del asesinado y el hecho de que había testigos de la detención, obligó al Régimen a abrir unas diligencias, nada habituales en otros casos. Una auténtica farsa.
Según consta en el Archivo Intermedio de la Región Militar Noroeste, causa 79/37 de León, fue suficiente que los dos guardias y tres falangistas de la zona declararan que mi abuelo intentó agredir a la fuerza pública y huir, contraviniendo así el Código Penal Ordinario, el de Justicia Militar y el Bando de Declaración del Estado de Guerra, por lo que fue abatido en aplicación de la Ley de Fugas. Las cinco declaraciones fueron sospechosamente idénticas, como si obedecieran a un guion previamente aprendido. El proceso se cerró definitivamente con un informe sobre mi abuelo que decía literalmente: «Individuo de pésimos antecedentes, ideas extremistas y muy peligroso».
Gracias a los compañeros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, conseguí una fotocopia de la partida de defunción de mi abuelo, que guardo como oro en paño. En el apartado «Causa de la muerte» reza: «La revolución marxista».
No nos dejaron conocernos, abuelo, pero espero no haberte defraudado demasiado. Es un honor ser tu nieto.
(Texto de Iñaki Errazkin)

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He accidentally shot himself in the back of the head and then jumped off a balcony
ً@tufdaxx
🚨 BREAKING: The judge Benny Sagi who presided over Netanyahu's corruption case has been found DEAD in a suspicious “accident.”
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“Así fue como los colonos se llevaron el ganado robado, escoltados por un jeep israelí.
Un soldado israelí le dijo burlonamente a un palestino que exigía sus derechos: «Llame a la Autoridad Palestina; ellos lo protegerán y le devolverán sus ovejas».
Cinco palestinos, entre ellos un joven de 16 años, resultaron heridos durante el robo del ganado.”
Se me revuelve el estómago cuando veo esto. Cada vez repudio más a los colonialistas, unos seres que van por el mundo matando a los nativos, expulsándolos de sus tierras y casas, y robando su territorio, recursos y posesiones. Pero a los israelíes aún repudio más por su brutal violencia.
Tamer | تامر@tamerqdh
هكذا غادر المستوطنون بالمواشي المسروقة وخلفهم جيب إسرائيلي يحميهم. قالت مجندة إسرائيلية لفلسطيني يطالب بحقه باستهزاء: اتصل بالسلطة تحميك وترجع لك الأغنام. أصيب خمسة فلسطينيين، من بينهم طفل يبلغ من العمر 16 سنة، خلال سرقة المواشي من الأهالي .
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Falangistas metían ratas en las vaginas de las presas.
Testimonio de Eudaldo Felipe Nuez, desarrolló el servicio militar en el cuartel de La Isleta entre los años 1936-1938.
«(…) A las mujeres embarazadas las ponían en aquella frías camillas metálicas, las abrían de piernas, se las amarraban y les metían las ratas que traía Juan «El Cebollero» de Falange en una jaula de calandras, parecían enseñadas, porque desde que las soltaban iban directas a las vaginas, mordían un poco por fuera los labios y luego entraban muy rápidas y las devoraban por dentro. Nunca en mi vida escuché gritos de dolor tan fuertes, se me quedaron grabados en mis oídos por siempre mientras fregaba los pisos del centro de detención ubicado en la trasera de la calle Triana, allí solo llevaban mujeres a las que si eran jóvenes y bonitas las violaban, si eran mayores las colgaban por la piernas boca abajo varios días pa darles leña con las varas de acebuche y las pingas de buey. «La Casa de los Horrores» la llamaba mi primo Macario, el que fue futbolista, no podíamos renunciar a aquel horrible trabajo porque los dos eramos soldados, nos llevaban cada noche en un pequeño camión con material de limpieza del cuartel, solo sacábamos mucha sangre, sesos, trozos de vagina, pezones cortados, pechos enteros metidos en bolsas de papel. Había siempre por allí un médico de Las Palmas, se llamaba Don Antonio Marrero Portugués, se encargaba de mirarles la tensión a las que estaban casi muertas o la temperatura, todavía no entiendo que función tenía porque lo que les hacían era incurable, tal vez pa saber el tiempo que durarían vivas y seguirles haciendo daño hasta la muerte. Me acuerdo de los niños que metían en una sala contigua a las de tortura, un cuarto frío, sin muebles, donde los menores oían los gritos de sus madres, a veces llevaban alguno pa que vieran como las destrozaban y dieran algún dato de la información que pedían los torturadores. Lo que no olvido son las ratas de cloaca casi negras, sus chillidos cuando olían la sangre o las entrañas de aquellas pobres mujeres…»
Entrevista realizada por Francisco González Tejera, en el barrio de Vegueta (Las Palmas de Gran Canaria), el 5 de julio de 1987.

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