Leza Báez
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Leza Báez
@LezaBaez
Cristiana, esposa y madre. Profesora, pero más estudiante que maestra. Cubana.






Este Domingo asistimos al servicio de Pentecostés en la iglesia bautista “El Calvario” en La Habana. La iglesia fue fundada por pastores de los Estados Unidos hace 124 años. #libertaddereligión #Freedom250 #ConCubanosdeaPie 🇺🇸🤝🇨🇺





El pasado viernes 24 de abril salí a tomarle las fotos a mi hija por sus 15 años. Como la cosa está apretada con el asunto del combustible, salimos en nuestras bicimotos, más conocidas como “las pollinos”. Fue un momento de alegría, papá sería el fotógrafo, mamá la ayudante y la Jasmín, la modelo, maquillista y estilista. Comenzamos en “La Puntilla”, buscando esa mezcla descomunal entre lo urbano abandonado y la costa. Pero, mientras intentábamos capturar algo épico, fue imposible ignorar otra realidad que se imponía ante nuestros ojos. En poco más de media hora, vimos varias personas llegar a ese lugar a realizar rituales. Mi esposa contó al menos seis. Incluso llevaron a un bebé para hacerle un “baño”. Otros llegaban con jabas, dejando ofrendas en la orilla. No era algo aislado; era constante, evidente; y hasta cierto punto incómodo. De ahí nos movimos hacia el bosque de La Habana, cerca del río Almendares. Pensé que encontraríamos un ambiente distinto, pero la escena era casi calcada. El lugar estaba lleno de personas realizando rituales. El olor a animal muerto era fuerte, difícil de ignorar. Gracias a Dios, el área es amplia y logramos encontrar espacios donde tomar las fotos sin que aquello se reflejara en ellas. Pero aun así, había algo más que marcaba el ambiente: las aves carroñeras, como si custodiaran aquello. Parecían gallinas que nos desafiaban a no pasar a hacernos las fotos, fue demasiado loco aquello; era una escena que impactaba. Seguimos nuestro recorrido en nuestras “pollinos” hasta el Coppelia. Mi hija quería unas fotos frente a la Torre K, y le propuse otra caminando por el medio de 23. Pero al llegar, algo volvió a llamar mi atención: Habían decenas de aves carroñeras que sobrevolaban el Hotel Habana Libre. Ahí siempre hay, pero nunca había visto tantas como ese día. Era imposible no notarlo, varios transeúntes también lo percibieron. El desagrado ante aquella escena fue demasiado inevitable, y en medio de todo eso, recordé una conversación que tuve hace años con una persona muy influyente del país. Me dijo algo que nunca olvido: “David, nosotros nunca seguiremos a tu Dios, porque tenemos pacto con su enemigo”. Luego me habló de cómo en muchos lugares importantes de Cuba se realizan sacrificios a sus deidades y rituales de invocación. Yo creo en el respeto, aunque alguno diga que no. Respeto a las personas, a sus creencias, a la libertad de cada cual. Pero el respeto no significa silencio ante lo que destruye, contamina o degrada. Hay prácticas que cuando salen del ámbito privado y afectan el entorno, la naturaleza y la sensibilidad de toda una sociedad, dejan de ser un asunto personal para convertirse en un problema colectivo. Lo que vi ese día no solo impacta lo visual o lo ambiental; también habla de una realidad espiritual profunda. No se trata de atacar a personas, sino de discernir los frutos de aquello que estamos permitiendo crecer como nación. Porque al final, toda práctica, toda creencia, todo fundamento… produce un fruto. Y la pregunta que me hago es: ¿Qué fruto estamos viendo en Cuba? La Palabra de Dios nos da una claridad que no falla, y hoy más que nunca este versículo resuena en mi corazón: “No os engañéis: Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” (Gálatas 6:7) Hoy más que nunca, Cuba necesita sembrar bien. Sembrar vida, verdad; necesitamos sembrar a Cristo. Su sacrificio es suficiente, no es necesario ninguno más. Solo de esa semilla puede brotar un futuro distinto. Llevamos demasiado tiempo invocando muertos. Ojalá pronto alguien de arriba se levante, y se dé cuenta que, solo hubo uno en la historia fue capaz de vencer la muerte. Ojalá pronto alguien de arriba entienda que Dios no es nuestro enemigo, todo lo contrario, es quien nos desea verdadera libertad, luz, pan, vida… ¡Cuba para Cristo! Si te hizo bien este #HiloSiloetano compártelo con otros. Si deseas, puedes seguirme y unirte a mi canal de WhatsApp; el enlace está en la biografía.

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