

Marcelo Guouman
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@MGuouman
@UCRCapital. Lic en Comunicación Social. Hincha del #Rojo. Los dolores que quedan son las libertades que faltan.




Comunicado oficial. @JMilei


EL GOBIERNO NO PUEDE SEGUIR EN EL CAMINO DE LA INCONSTITUCIONALIDAD Junto con otros bloques ampliamente representativos de la Cámara de Diputados (Provincias Unidas, Unión por la Patria, Coalición Cívica, Adelante Buenos Aires, Encuentro Federal, Coherencia) exigimos al Poder Ejecutivo que cumpla inmediatamente la ley de Financiamiento Universitario aprobada con mayorías especiales por el Congreso de la Nación. El Gobierno se niega a aplicarla, en contra de la Constitución. La Justicia confirmó dos veces (en primera y segunda instancia) que deben cumplirla. Esta irregularidad y persecución a las universidades NO VA MÁS. Financiamiento para funcionar y recomposición de los salarios YA.



EL “TRABAJO NO REMUNERADO” DENTRO DEL HOGAR NO EXISTE En los últimos días, vengo escuchando a distintas personas hablar sobre la disparidad de salarios entre hombres y mujeres. De todo lo que se dice, lo que más me llama la atención es la insistencia de la idea de que las mujeres somos explotadas por realizar “trabajo en el hogar no remunerado”. Es decir, que nuestras tareas en el hogar, en general vinculadas al cuidado de personas, no reciben una recompensa económica equivalente al esfuerzo y al tiempo que les dedicamos. El concepto es muy delicado para la vida en pareja porque convierte el vínculo entre personas en una transacción de servicios con valor económico que nunca estuvo en el acuerdo original. Así, la dinámica en la casa pasa a verse como un trabajo que requiere una paga, con alcances y “contraprestaciones” que nadie más puede fijar ni hacer cumplir, porque en la vida íntima no hay terceras partes. Tenemos que estar advertidas que sostener que la vida en nuestra propia casa implica el reconocimiento económico es una infección de la ideología de género en el hogar. Una vida así solo alienta la sospecha, el resentimiento y el rencor en la pareja. Pero, además, altera el sentido mismo de las acciones. Bañar a los hijos o leerles un cuento pasa a ser una acción monetizable, sacar la basura, colgar la ropa, resolver la comida, son “tokens” que la otra parte tendría que pagar. Es un modelo infernal. La sindicalización de la vida cotidiana que contiene la idea de trabajo no remunerado, seguro que no traerá plata, pero si desdicha.







