Francisco Tomás Rodr retweetledi

Lo más flipante del programa de Évole con el fiscal general es imaginarse la escena al revés: si el que se sienta enfrente fuera cualquier condenado de la Gürtel y soltara tan tranquilo que borró el móvil el mismo día de su imputación, la colección de muecas, risitas, ironías y repreguntas habría sido histórica.
Con García Ortiz, en cambio, ni una ceja levantada. Ni una repregunta incómoda. Nada.
Y de ahí, a peor. El presentador se ha dedicado a descalificar a cualquiera que se ha atrevido a personarse en la causa contra el fiscal general. Al juez instructor también, cómo no.
Pero lo verdaderamente grave ha sido el ataque constante a los magistrados del Supremo que votaron la condena.
Eso sí que es cargarse la democracia: deslegitimar a los jueces cada vez que dictan una sentencia que no te gusta.
Y lo más alucinante de todo es que el “periodista” ha sido más duro y más sectario que el propio fiscal supuestamente agraviado.
Évole defendiendo a García Ortiz con más ganas de las que el propio García Ortiz pone en defenderse a sí mismo.
Un ejercicio de periodismo tan vomitivamente parcial, tan abyecto, que me faltan palabras para descalificarlo.
Mamma mia, qué basura.

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